Este delicioso cereal es el elegido de todos aquellos que buscan llevar una dieta baja en calorías o que quieren empezar a ganar masa muscular. Consumir avena durante el desayuno es una gran opción gracias a sus altas cantidades de fibra y su efecto saciante, a la vez que reduce el colesterol gracias a sus grasas insaturadas, además es perfecta para personas diabéticas ya que su alta dosis de fibra ayuda a controlar los niveles de azúcar en sangre.
Pero no todo es color de rosas, y consumir grandes cantidades de este alimento todos los días podría afectar indirectamente algunos aspectos de tu salud. Para personas celíacas, o sea intolerantes al gluten, consumir diariamente avena no es lo ideal.
De acuerdo con un artículo publicado por Organic Facts, la avena comercial que venden en los supermercados, ya sea preparada o al ‘natural’, contiene (en menor o mayor cantidad) gluten, un elemento que podría poner en riesgo la vida de las personas intolerantes al mismo.
Estudios también han demostrado que incorporar este alimento de golpe puede causar un aumento considerable en la frecuencia cardiaca. Además, la fibra en exceso también puede resultar nociva ya que produce hinchazón gástrica, gases, muchas idas al baño y podría llegar a afectar la calidad del sueño.
Más información
- La avena cruda es segura para comer. Sin embargo, contiene el ácido fítico, que unidos con minerales como el hierro y el zinc, dificultan el proceso de absorción en el cuerpo, lo que podría provocar algunos efectos digestivos no deseados como indigestión.
Muchos deportistas y fisicoculturistas en todo el mundo consumen grandes cantidades de este alimento pues es una forma de obtener proteína limpia y carbohidratos complejos. La clave está en medir las porciones.
Los expertos en cultivos aseguran que son una planta inteligente, porque puede crecer en un suelo totalmente desfavorable y sus raíces crecen tan profundas que son capaces de alcanzar los nutrientes que tuviese el cultivo anterior