¿Habías escuchado alguna vez que no todas las grasas son malas? Pues es verdad y existe una que es especialmente buena para la salud cardiovascular. Estamos hablando del omega-3. Esta es una grasa poliinsaturada que el cuerpo no sintetiza de manera natural, por lo tanto, debemos obtenerla a través de los alimentos.
La Dra. Eliana Reyes, nutrióloga de la Universidad de los Andes en Chile, explica: ‘‘Estos ácidos son necesarios para que se desarrollen correctamente funciones básicas del organismo como la coagulación, presión sanguínea o la regulación de los procesos inflamatorios”. Es por eso que este tipo de grasa es fundamental para personas con diabetes, fallas cardiacas cognitivas, entre otros. Existen dos fuentes para obtener omega-3, un animal y otra vegetal.
En el animal podemos encontrar una amplia variedad de pescados como bacalao, merluza, sardinas, salmón, atún y algunas algas. Por otro lado, si de fuentes vegetales se trata también podemos encontrarlo en algunas semillas y sus derivados.
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El consumo de omega-3 en embarazadas es fundamental, porque participa en el desarrollo del cerebro y la retina del bebé en gestación. Se puede consumir perfectamente mediante suplementación, pero hacerlo a través del pescado les brindará una buena fuente de ácido fólico.
Además de encontrarse en pescados, el omega 3 está presente en semillas como chía y linaza. también en algunos frutos secos como las nueces. También está presente en la palta o aguacate y algunas verduras de hoja verde como lechuga y espinaca.