Kuramotto fue dueño de una obra tan ecléctica como camaleónica. A lo largo de su carrera transitó por diferentes corrientes estéticas: desde el Cubismo (fascinado por Picasso), Pop art, Expresionismo (fuera de la pintura de caballete, hizo sus conocidos carros de carnaval), un hiperrealismo costumbrista (durante más de dos décadas que le brindó un gran éxito comercial), hasta finalmente llegar a convertir su obra en una neofiguración de tendencia expresionista que en el último tiempo recae con frecuencia en un expresionismo abstracto.