¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Clasificados

Zahira Rodríguez: “Nunca tuve vergüenza de tener cáncer ni de estar pelona. Me sentía orgullosa, Dios me iba a sanar”

Domingo, 15 de junio de 2025 a las 12:03

Zahira Rodríguez guarda en su historia una batalla ganada contra el cáncer cerebral. A los 11 años enfrentó el diagnóstico con fe, amor y una fortaleza admirable

Zahira Rodríguez tiene 21 años, es estudiante de Arquitectura y una guerrera con una historia que inspira.

A los 11 años fue diagnosticada con un cáncer en la hipófisis cerebral, una noticia que habría derrumbado a cualquier adulto, pero que ella enfrentó con la fortaleza de una niña que nunca perdió la fe.

Su tratamiento incluyó quimioterapia, cirugías y viajes fuera de casa, pero siempre contó con el amor incondicional de toda su familia.

Hoy, Zahira habla con una madurez admirable sobre lo que significa la vida, el valor del amor familiar y el poder de la fe.

- ¿Te considerás una guerrera?

Sí, me considero una guerrera.

-  A pesar de tu juventud, ¿fuiste madura y valiente?

La verdad es que mi familia no me hizo sentir la enfermedad. Siempre fui la más madura de mis hermanas, pero la enfermedad me hizo ver la vida de forma diferente.

- ¿Qué tipo de cáncer tuviste y en qué etapa se encontraba?

Fue cáncer en la hipófisis del cerebro. El tumor se activó porque me pusieron hormona del crecimiento, ya que mi cuerpo no la generaba. En ese momento no sabíamos que tenía el tumor, porque no se veía en la resonancia. Luego de la hormona, creció casi al tamaño de la hipófisis. Intentaron operarme por la nariz, pero como era muy grande, tuvieron que abrir parte de mi cabeza. Durante la cirugía, me descompensé y no pudieron extraerlo. Ahí me hicieron una biopsia y confirmaron que era maligno.

- ¿Qué fue lo más difícil de enfrentar durante el tratamiento?

Estar lejos de casa y de mi familia. Por eso, después de cada quimioterapia, le pedía a mi mamá volver a casa.

- ¿Hubo algún momento en el que pensaste en rendirte?

Nunca. Mi mamá no me dijo que era cáncer. Cuando algunas personas me preguntaban si tenía cáncer, yo respondía que no, que solo tenía un tumor. Como era niña, no sabía que un tumor podía ser cáncer. Para mí, era solo un tratamiento pasajero, como mi mamá me decía.

- En los días más oscuros, ¿cómo encontraste luz dentro tuyo?

Solo con Cristo en mi vida. Siempre fui cercana a Dios y mi familia me dio tanto amor y soporte que no sentí momentos oscuros. Recuerdo esa etapa con alegría, porque compartí muchos viajes con mis primas, tías, mi mamá y mi abuela, quienes me hacían pasear para que no sintiera el peso del tratamiento.

- ¿Qué aprendiste sobre el valor de la vida mientras luchabas por ella?

Siempre supe que no era para morir. Sentía que Dios tenía un propósito con mi vida, y también para mi familia. Ellos también vivieron un proceso de transformación y unión gracias a todo lo que atravesamos juntos.

- ¿Qué rol jugaron tu familia y tus amigos en tu recuperación?

Fundamental. Su amor, su paciencia y su presencia me motivaban cada día a levantarme y seguir viviendo.

- ¿Qué significa hoy para vos la palabra “vida”?

Cada día es un nuevo comienzo. Lo disfruto como si fuera el último. Amo estar con mi familia, que es lo más importante para mí. Conocer nuevos lugares siempre me renueva.

-¿Cómo te sentís hoy, tanto física como emocionalmente?

Estoy en una etapa feliz de mi vida. Cada año viajo a controles médicos, pero tengo la certeza de que Dios ya hizo el milagro. Vamos a los controles, pero también aprovechamos para pasear y disfrutar, sobre todo con mi abuela, que es mi soporte y mi vida.

- ¿Qué sueños o metas tenés ahora que antes tal vez no tenías?

Estoy estudiando arquitectura. Tengo muchas metas, pero, sobre todo, quiero disfrutar cada día con mi familia y amigos. Quiero vivir siempre cerca de Dios, porque sin su amor y fuerza no habría podido seguir adelante.

Zahira es hija de Nagera Nacif y es hermana de Naira Milena y Samira Rodríguez. "Toda mi familia se volcó a amarme, a estar conmigo. Me curó el amor”

- ¿Sentís que tu experiencia puede ayudar a otros? ¿De qué manera?

Claro que sí. Muchas personas vieron mi fortaleza, vieron que nunca me rendí. Mi testimonio ayudó a otros a sobrellevar sus propias luchas.

Nunca tuve vergüenza de tener cáncer ni de estar pelona. Me sentía orgullosa, porque tenía la certeza de que Dios me iba a sanar.

-¿Quién te enseñó que el amor puede curar tanto como la medicina?

Mi madre y mi abuela, sobre todo. Nunca se rindieron. Me dieron su tiempo, su amor y su dedicación completa.

Mi abuelo hizo una promesa a Dios por mi vida. Toda mi familia se volcó a amarme, a estar conmigo y a no dejarme sola. Me curó el amor.

- ¿Qué le dirías a alguien que acaba de recibir un diagnóstico de cáncer?

Que confíe en Dios. Solo de su mano se puede vencer al cáncer. Dios siempre tiene planes y propósitos para nuestras vidas.

Todo lo que vivimos es para hacernos mejores personas y para ayudar a otros con amor. “Dios le da sus peores batallas a sus mejores guerreros.”

 

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Las notificaciones están desactivadas

Para activar las notificaciones: