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Mare Cevallos: "Aún no se entiende que el cerebro es un órgano más y que puede enfermarse"

Viernes, 27 de enero de 2023 a las 02:53
La actriz y modelo ecuatoriana está en Bolivia de visita, pero la tientan con que se quede. Cuenta que pudo regresar en paz, luego de “volver a nacer”

La actriz y modelo ecuatoriana Mare Cevallos (29) prometió que no volvería a Bolivia por algunos malos recuerdos, pero no pudo cumplir su palabra, pues pesaron más los amigos y las oportunidades que le otorgó esta tierra. 2022 fue especialmente difícil para María Emilia, su nombre real; enfrentó una mediática ruptura amorosa y, por otras causas, empeoraron los síntomas de la ansiedad y la depresión y acabó en un hospital. Hoy, radiante y positiva, regresa en paz y cuenta que lo único que busca aquí o donde le toque es tranquilidad y el amor de los suyos.

¿Qué te trae de regreso a Bolivia?

Recuerdo que en algún momento dije que no iba a volver porque este país me genera sentimientos encontrados; sin embargo, lo que dices o piensas puede cambiar y debes ser humilde para reconocerlo, y está bien. En Bolivia conocí personas bellas y siempre es bueno visitar a los amigos, así que me vine de vacaciones.

Circula en las redes que te surgieron propuestas laborales, ¿estás pensando en quedarte?

Sí, me han invitado a algunos segmentos de programas de televisión, aunque no me lo esperaba y estoy muy agradecida de que me tomen en cuenta. Nunca me cierro a nada; siempre he creído que la vida te lleva por donde debes estar, así que me animaría a quedarme, yo fluyo con lo que la vida quiere para mí, sin forzar nada.

¿A qué te estás dedicando?

Soy actriz y ahora estoy descansando en Bolivia. No me gusta hablar de mis proyectos porque las personas son malas. Soy una máquina de trabajo y ahora me estoy dando un tiempo.

Como personaje mediático estuviste muy expuesta a las críticas, algunas sobre tu voz, ¿cómo te sentiste al respecto?

Recibí un montón de comentarios. Por ejemplo, han llegado a decirme que parezco hombre y que no tengo una voz femenina, entre otras cosas. Pero todas las mujeres de mi familia tienen la voz gruesa, así que no lo puedo cambiar y por eso no me afecta.

¿Cómo fue tu infancia dentro de una familia de artistas?

El arte siempre fue algo secundario en la vida de mis familiares, fue como un hobbie. Mi mamá y mi tía cantan y mi tío y mi padre son guitarristas. Desde mi infancia pasé clases de pintura, baile, manualidades y gimnasia, fui cheerleader, competí en ‘spelling bee’ y estuve en la televisión a los 11 años. Tuve una infancia algo dura, pero creativa y llena de muchos sueños.

Modelaje, actuación o canto, ¿con qué te quedás ?

Siempre me quedaré con la actuación, porque ahí puedo ser todo lo que quiera.

¿Cómo es María Emilia cuando se apagan las cámaras?

Mare sin cámaras es tímida cuando no conoce a la gente, pero muy amorosa con los suyos. Soy de las que me lanzo a hacer de todo sin miedo, aunque igual soy más tranquila de lo que parezco (risas).

En tus redes sociales revelaste a tus seguidores tu lucha contra la depresión y la ansiedad, ¿cómo estás en la actualidad?

Desde niña fui diagnosticada con ansiedad generalizada y lo que padezco es un poco más complicado que eso, aunque tiene la ansiedad y la depresión entre sus síntomas. Ha sido una época difícil porque lamentablemente vivimos en un mundo donde aún no se entiende que el cerebro es un órgano más, que puede enfermarse y que eso no te hace menos, es de valientes elegir estar bien y ganar la pelea contra tu cerebro.

¿Qué te llevó a ese punto?

Las enfermedades mentales en muchos casos son hereditarias y en otros se desarrollan por eventos traumáticos. Viví situaciones muy difíciles y tomé decisiones de las que me hago cargo; así que estar donde no debía me enfermó. A veces no hay algo en particular que te hace llegar a tener depresión, simplemente tu cerebro no produce los químicos suficientes para que esté estable tu cuadro emocional y para eso también están los siquiatras.

¿Cómo lograste levantarte?

Logré salir con mucho trabajo. La sanación no es un proceso lineal, tiene altos y bajos, en el camino de la recuperación puede que te veas bien un tiempo y luego tengas una recaída y eso está bien, es parte del proceso. Yo había perdido el amor por la vida, tenía mucho tiempo sobreviviendo, un 13 de noviembre de 2022 mi mundo cambió, la depresión me consumió, pero Dios me dio una segunda oportunidad. Hoy me considero mi mayor motor para salir adelante, no me dejaré vencer jamás, porque sé que es pasajero y que la vida se vive un día a la vez.

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