Ana Paola Villarruel es más que una creadora de contenidos: es una mujer auténtica que ha aprendido a levantarse frente a las pérdidas y a mostrarse tal como es, sin filtros ni poses. Ella habla de su vida en redes, su experiencia como madre, las dificultades que enfrentó tras la pérdida de su esposo e hijo, y la fuerza que la impulsa a seguir adelante, inspirando a quienes la siguen.
¿Cómo comenzaste en el mundo de las redes sociales, Ana Paola?
Yo siempre digo que soy una actriz frustrada. Siempre me encantó todo lo relacionado con la actuación, los actores y los chismes. Me acuerdo que esperaba las revistas cuando salían; cuando estudiaba en Estados Unidos, aguardaba las revistas semanales de TV Notas, donde venían todos los chismes y las novedades de los artistas.
Siempre me gustó este mundo y, en la pandemia, un día me descargué TikTok a pesar de que mis hijos no querían y empecé a grabar. Yo estaba como pez en el agua, feliz.
¿Te considerás tiktoker, influencer o creadora de contenidos?
Me considero un poquito de todo. La tiktoker es más chistosa, graba lo que le nace, sin filtros, y dice lo que quiere. La influencer se vuelve un poco más seria. Todo depende de la red en la que te muevas, pero yo creo que soy un poco de todo.
Fuera de TikTok y de las cámaras, ¿cómo es la mamá Ana Paola?
Siento que soy una mamá súper consentidora, muy adulona y de mucho contacto con mis hijos. Me considero muy amiga de ellos.
A mí me ha tocado ser papá y mamá, y cuando cumplís ambos roles es más complicado. Cuando están los dos, uno suele ser el estricto.
¿Cuántos hijos tenés y cómo se llaman?
Christian, que ya no está, tendría 28 años. Alexander cumple 25 ahora, el 26 de diciembre. Y Sabine tiene 23.
¿Sos papá y mamá porque tuviste una pérdida hace muchos años?
Sí, hace 20 años.
Hace 20 años perdiste a tu esposo. ¿Te tocó luchar sola con tus tres hijos?
Sí, pero muchas mujeres luchan solas sin que el marido haya fallecido. Una vez una señora me dijo: “Yo prefiero que se muera este cangrejo, por el padre de mi hijo”, porque es muy triste para un niño saber que su padre vive y no lo busca ni lo llama.
¿Cómo se llamaba tu esposo?
Hans Lenner. Era el mejor marido, el mejor papá, un hombre trabajador y dedicado a su familia. Un excelente hombre.
¿Te volverías a casar?
No, no. Justo hoy mi hija me preguntaba eso.
¿Has aprendido a vivir con tu soledad?
Sí, porque no estás sola: estás con vos misma.
¿Cómo se hace?
Aprendiendo a quererte, a buscarte y a hacer lo que te gusta. A mí ahora me gusta escuchar podcasts, estar en el celular o simplemente dejar pasar el tiempo.
Si te digo Christian, ¿qué se te viene a la cabeza?
Ya voy, mi amor. En algún momento nos vamos a volver a ver.
¿Soñás con ese día?
Obvio, claro que sí.
¿Cómo cambió la Ana Paola con los años?
Soy una mujer más fría, a veces un poco tosca, con poca empatía. Me importa mi núcleo y nada más. No le hago daño a nadie y nadie se ve afectado por como soy.
¿Nadie sabe cómo está tu corazón?
Exacto. Yo respeto como los demás viven sus cosas y pido lo mismo para mí.
¿Crees que una mamá está preparada para perder a un hijo?
No, nunca. Yo no sé cómo hacen las madres que no tienen otro sostén como el que yo tengo con mis otros hijos.
¿Cómo te ayudás ahora?
Tengo mi tratamiento, mi rutina. Mis hijos saben que no me gusta hablar mucho del tema.
¿Entrás a su cuarto?
No mucho, porque me destruye. A veces entro, pero no todos los días.
¿Qué extrañás de Hans y de Christian?
A ellos. Todo.
Si los tuvieras frente a vos hoy, ¿qué crees que te dirían?
Con Christian seguramente estaríamos haciendo videos juntos, porque él era actor desde los 11 años. Hubiéramos sido el number one. Hans no, él no hubiese querido nada de esto
¿Hay días en los que no quieres salir de tu cuarto?
Sí, y me hace bien. Es recargar batería.
¿Te consideras una mujer valiente?
Me considero una mujer con los ovarios bien puestos. No necesito a ningún hombre que venga a mentirme. Sé resolver y seguir adelante.
¿Alguna vez pensaste en no querer estar acá?
Sí, cuando se fue mi hijo. Pero mi hija me dijo: “No, mamá, yo tengo derecho a vivir”.
¿Hay que saber pedir ayuda?
Sí. Psicólogo, psiquiatra, Dios lo que sea. No se puede enfrentar todo sola.
¿Te aferraste a Dios o lo cuestionaste?
Lo cuestioné mucho, y todavía lo hago. No tuve respuestas, pero estoy bien así.