Artista plástica, diseñadora de modas y embajadora del arte latinoamericano, Sonia Falcone ha logrado tender un puente entre la espiritualidad, la naturaleza y la estética contemporánea.
Desde los lienzos hasta las pasarelas, Falcone transforma su visión del mundo en experiencias sensoriales que celebran la identidad y la belleza del alma.
Ella comparte su mirada sobre el arte, la moda y el propósito que guía cada una de sus creaciones.
¿Cómo definís tu estilo artístico en pocas palabras?
Mi estilo es una fusión entre lo espiritual, lo orgánico y lo contemporáneo. Busco transmitir la conexión entre el ser humano y la naturaleza, utilizando el color como lenguaje universal.
¿Qué papel juega el color en tu obra y cómo lo elegís?
El color es el corazón de mi obra. Es energía, emoción y vibración. Lo elijo inspirado en la naturaleza: en los azules profundos del mar, en los magentas y naranjas de un atardecer, en la fuerza del desierto y en la riqueza de la tierra. El color me permite hablar sin palabras y conectar con la sensibilidad de cada persona.
¿Cuáles son los temas recurrentes que más te inspiran en tu trabajo?
Me inspiran la naturaleza, la espiritualidad y la identidad cultural. El mar, los cactus, el sol, los elementos que nos rodean y que sostienen la vida. También me mueve la necesidad de generar puentes entre culturas y rescatar lo artesanal.
¿Qué te motivó a dar el salto del arte plástico al diseño de modas?
La pandemia fue un punto de inflexión. Muchas mujeres artesanas se quedaron sin trabajo y sentí la necesidad de crear algo que uniera mi obra artística con la moda y la artesanía. Así nació mi propuesta de moda como un espacio de colaboración y apoyo, además de una forma distinta de expresión creativa.
¿Cómo se relaciona tu obra artística con tus colecciones de moda?
Mis colecciones son una extensión natural de mi obra plástica. Las telas se convierten en lienzos donde plasmo mis dibujos, mis colores y mis emociones. La moda, como el arte, tiene el poder de transformar y de comunicar identidad.
¿Cuál considerás que es la mayor diferencia entre expresarte en un lienzo y hacerlo en una prenda?
En un lienzo, la obra es contemplativa. En una prenda, la obra cobra vida al ser llevada puesta; se convierte en movimiento y en parte de la persona. La moda permite que el arte viaje por el mundo en el cuerpo de quienes lo visten.
¿Cómo ves la moda boliviana en el contexto internacional?
La moda boliviana tiene un potencial enorme. Su riqueza está en la tradición artesanal, en los tejidos y en las raíces culturales que nos distinguen. En un mundo globalizado, lo auténtico y lo hecho a mano son cada vez más valorados, y Bolivia tiene mucho que ofrecer al respecto.
Tu trabajo ha viajado por distintos países. ¿Cómo reacciona el público en diferentes culturas ante tus propuestas?
El arte y la moda son lenguajes universales. He sentido que, sin importar la cultura, las personas conectan con la fuerza del color y la autenticidad de lo artesanal. Cada público lo interpreta desde su sensibilidad, pero el mensaje de unión y espiritualidad siempre llega.
¿Qué proyectos internacionales tenés en agenda próximamente?
He sido invitada a exhibir en World Fashion Exhibition – New York 2026, como embajadora de buena voluntad, donde presentaré nuevas creaciones que reflejan mi visión como artista latinoamericana contemporánea. Además, continúo trabajando en consolidar mi marca Sonia Falcone Collection, expandiendo la producción artesanal a mayor escala.
¿Cómo equilibrás la faceta creativa con la empresarial dentro de tus proyectos?
Con disciplina, perseverancia y propósito. La creatividad es el alma, pero sin organización no podría sostenerse. Mi agenda está llena de principio a fin, porque creo que el equilibrio está en trabajar con ética, consistencia y pasión.
¿Qué consejo le darías a los jóvenes artistas y diseñadores que recién empiezan?
Que no se rindan, que sean fieles a su esencia y que encuentren en la disciplina un aliado. El talento es un regalo, pero la constancia, la disciplina y la continuidad es lo que abre los caminos. Y, sobre todo, que vivan con propósito, porque el arte y la moda tienen el poder de transformar vidas.