Van 34 días de la cuarentena total y el hambre va tocando fondo en muchas familias que están desesperadas por conseguir ayuda de cualquiera de los programas gubernamentales, departamentales, municipales o de cualquier otra organización. En esta jornada parte de esa realidad se vio reflejada en una larga fila que formaron personas que llegaron hasta el colegio Tierras Nuevas El Carmen, donde se hizo entrega de la bolsa del Banco de Alimentos Solidario a las personas que anticipadamente se registraron y se habilitaron para esa ayuda. Cada uno vive un drama distinto, pero todas tienen en común el hambre de sus seres queridos, quienes por la cuarentena se ven impedidos de salir a trabajar para cubrir sus necesidades. La mayoría tiene trabajo informal. Lidia Herrera andaba con su documento de identidad en mano, en busca de que alguien la anote para recibir alguna ayuda, aunque sea de otro programa distinto al de la Gobernación, porque ella también debe pagar alquiler. “De este (beneficio) no me enteré y en mi casa somos cuatro. Soy ama de casa y mi esposo es soldador, pero por las restricciones no está saliendo a trabajar”, indica. Carlos Gutiérrez (53) se gana la vida como taxista, y logró recibir la bolsa con alimentos de la Gobernación, lo que fue un alivio, aunque señala que su mayor preocupación es la alimentación especial que necesita su hija, que sufre lupus y que recién ha salido del hospital. “Lo peor es que no puedo salir a trabajar y ella tiene una dieta especial”, relata. Gudelia Magne (57) señala que tiene a su cargo tres nietos a quienes mantiene con la venta de refresco, pero en todo este tiempo no ha podido salir a vender. Lo que también la tiene agobiada es la plata para su alquiler, mensualmente paga Bs 700. “Ya debo dos meses y no sé cómo voy a juntar para pagar, y la comida de todos los días ya no sé de dónde sacar”. Todos estaban ansiosos de contar su realidad. Algunos aseguraron que no habían podido preparar el desayuno por la falta de víveres. La solidaridad de algunos vecinos es con lo único que están paliando estas carencias. Indocumentados Para otros la situación se complica aún más por la falta de su documento de identidad. Esta es la situación que vive Marisela Pórcel, madre soltera. Tiene 25 años, pero su madre nunca le sacó ninguna documentación y ahora no sabe qué hacer para poder beneficiarse con algunos de los bonos o ayuda que se están dotando por la cuarentena que vive el país. “No sé qué hacer, no tengo ningún documento de identidad, tampoco puedo vender refresco en este tiempo, ya no tengo nada”, apuntó.
Juana Castillo también buscaba que alguien le diera alguna razón a las personas indocumentadas. Su pareja, Juan Carlos Chambi, a sus 32 años, nunca tuvo documentos y por esa razón tampoco han podido casarse. “Trabaja de albañil y durante todo este tiempo no ha podido salir de la casa, por eso es que no tenemos nada y necesitamos registrarnos para recibir ayudas”, indicó.