Una sicurí o anaconda fue rescatada por el equipo de Biodiversidad de la Secretaría de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente de la Gobernación de Santa Cruz. Se comprobó que está en buenas condiciones de salud y luego se la liberó. “Luego de sexarla (identificar el sexo), pesarla y marcarla con un microchip fue liberada en una zona segura para ella y para que pueda seguir su estado de vida normal”, publicó la Gobernación junto a unas imágenes del reptil. No se dio a conocer el lugar de su liberación por un tema de seguridad para el animal, ya que muchas personas inescrupulosas la pueden cazar para vender su piel, cotizada en el mercado negro para confeccionar cinturones, billeteras, carteras, entre otros múltiples usos que se le puede dar. En esta época seca estos reptiles se mueven de un lado a otro con mayor frecuencia en busca de alimentos y humedad, su habitad natural. Otro factor que también obliga a su traslación son los chaqueos y quemas descontroladas en el departamento. La sicurí o anaconda puede llegar a medir entre 7,5 y 8 metros de largo y pesar, en su adultez, hasta más de 60 kilos. Es un animal que en Bolivia se lo encuentra con mayor frecuencia en Santa Cruz, Beni, Pando y norte de La Paz.