Faltan pocas horas para la celebración de la Navidad y la Iglesia católica alista este festejo con fe y esperanza. Durante la celebración de la misa dominical, la comunidad cristiana vivió el cuarto domingo de adviento, de preparación para el nacimiento del Hijo de Dios.
Monseñor René Leigue presidió la eucaristía. Durante la homilía, remarcó el papel que María y José desempeñaron en la vida de Jesús. La familia de Nazaret "es un ejemplo de unión, un testimonio de amor, explicó el prelado.
Del mismo modo, el arzobispo de Santa Cruz alentó a mirar Bolivia como una familia y vivir esta Navidad con esperanza. Qué importante es que nuestras autoridades piensen de esa manera, señaló.
Bajo esa mirada, Leigue pidió reconciliación entre las autoridades para que todos sean considerados de la misma manera. Reiteró en diversas oportunidades el pedido para el próximo año: no perder la esperanza. En este avanzar hacia un encuentro de los bolivianos como familia, Leigue remarcó las actitudes limitantes. Los ciudadanos somos responsables de este país; buscamos a quien echar la culpa, expresó. E hizo un llamado a cada boliviano: ¿Qué pedo hacer yo para que mi país este mejor?. Monseñor Leigue reclamó también por el estado de la ciudad. ¿Qué puedo hacer también para que la misma ciudad se vea limpia, bella?. Recordó el estado en qué quedó la ciudad después de las últimas lluvias que causaron problemas por las inundaciones y desbordes de los canales. Más allá de los cuestionamientos, René Leigue miró con esperanza el nuevo año que se avecina. ¡Qué lindo (sería) que nuestras autoridades tomaran conciencia y hagan las cosas mejor el nuevo año!, enfatizó. Y al concluir la prédica deseó a todos los fieles que no se acabe nunca esa felicidad.