La cárcel de Palmasola, considerada la más poblada de Bolivia con 10.000 privados de libertad y con un nivel alarmante de hacinamiento, tiene nueva autoridad. El cambio se produce después del asesinato de un recluso en el interior del pabellón de máxima seguridad denominado PC-7.
Por instrucciones del Comando General de la Policía, el coronel Juan Carlos Corrales Ortiz asumió como nuevo gobernador del penal, en lugar del coronel Nicanor Curcuy. Como segundo responsable de alcaide, asumió el mayor de policía, Juan Brayan Velásquez Rocha.
Fue a mediados de noviembre en un ambiente del bloque B del PC-7 que, durante un control, la Policía descubrió sin vida al recluso Remberto López Herbas, en el interior del baño. Presentaba dos heridas de bala en la cabeza.
En el mismo recinto del PC-7 los policías encargados de la seguridad en coordinación con sus camaradas de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) procedieron a la detención de dos reclusos de nacionalidad brasileña que purgaban por delitos de asesinato.
Se trata de Caique Lima Silva que estaba recluido por el delito de asesinato, registrado el 10 de julio de 2020. En el mismo recinto del PC-7 también fue detenido el interno Òscar Junior Terra Días de Floriano, procesado por la justicia por asesinato en el grado de tentativa, desde el 19 de abril del año 2024.
Los brasileños autores del crimen contra el interno Remberto López Herbas, fueron imputados por asesinato en Santa Cruz y un juez ordenó nueva detención por 180 días, pero esta vez con la cárcel de Chonchocoro de La Paz a donde fueron trasladados bajo estrictas medidas de seguridad.
Por orden de la Fiscalía de Santa Cruz, el ambiente donde fue asesinato el privado de libertad Remberto López, en el bloque B del PC-7 quedó precintado.
Ese ambiente en el que vivían seis privados de libertad, fue precintado, está con llave y no podrá ser utilizado hasta nueva disposición judicial.
Los controles policiales en todas las áreas del penal desde su ingreso de la puerta principal, se intensificaron para evitar el ingreso de armas de fuego, droga y otros y así evitar hechos fatales.
Por el crimen en el interior del PC-7, se cortó la salida de los procuradores, que son internos calificados por el consejo penitenciario para ir a realizar trámites judiciales para sus propios compañeros privados de libertad.