“Estábamos subiendo al vehículo, la Policía llegó, los gasificó, les echó gas lacrimógeno a sus ojos, los patearon en el piso, les patearon en la cara, les patearon en el cuerpo… nosotras tratamos de subirnos a la camioneta e impedir que se los lleven, y (los policías) nos botaron de la camioneta y nos echaron gas”, narróC.R., que ahora, junto a otra mujer esperan en las puertas del Comando de la Policía, que liberen a sus esposos. Pidieron no ser identificadas para evitar represalias. Se conoce que al menos medio centenar de personas fueron detenidas este viernes. Las mujeres denuncian que la Policía “levantó” a sus esposos de la calle, mientras estaban afuera de su vehículo, con agua, vinagre, toallas y leche para ayudar a las personas que eran gasificadas en los enfrentamientos registrados en las inmediaciones del Comando Departamental de la Policía, y el Cristo. El hecho sucedió la noche del viernes, después de que se hubiera dado por terminado el paro de 24 horas, que demanda la liberación del gobernador cruceño Luis Fernando Camacho. “No teníamos armas, no teníamos ni petardos, absolutamente nada”, contó la afligida mujer, que afirmó que el grupo en el que estaban son cristianos que fueron a ayudar a la zona del conflicto. En tanto que una familiar de uno de los detenidos señaló que, en medio de la confusión ante la llegada de la Policía, ella salió del lugar en motocicleta, y que las otras mujeres pensaron que había sido detenida. Cuando lograron comunicarse, ella estaba lejos de la zona, pero no volvió; en parte por temor a ser detenida y en parte porque fue a cuidar a sus sobrinos pequeños, hijos de su primo detenido. Más de 100 detenidos Un joven que accedió a brindar su relato a EL DEBER, pero pidió la reserva de su nombre, dijo que cuando se dirigía a su fuente laboral fue detenido por efectivos policiales. Al llevarlo al Comando Departamental lo sentaron frente a la pared con la cabeza cubierta por un cartón, le echaron alcohol y le dijeron que lo iban a quemar vivo. La tortura sicológica se extendió por dos horas. Dijo que mientras estuvo cautivo pudo ver que había más de un centenar de detenidos, entre ellos mujeres y personas de la tercera edad. Después fue liberado, pero expresó su preocupación por las personas que quedaron retenidas. Parecía un coliseo romano. Cuando entré me tiraron al piso, me enmanillaron y me envolvieron la cara con cartón. Los policías me decían que me iban a quemar vivo, me patearon y me insultaron, sostuvo. El joven dice que se quedaron con sus zapatillas deportivas y su bicicleta. Hay mujeres, jóvenes y personas de la tercera edad. Cuando me soltaron vi que llegaron micros a trasladarlos, agregó.