Mientras la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) sostiene que la distribución de gasolina ya muestra mejoras y que el episodio de combustible de mala calidad está en fase de superación, en Santa Cruz los talleres mecánicos siguen recibiendo motocicletas con fallas asociadas a la acumulación de carbonilla en inyectores y precámaras.
En uno de estos talleres, un mecánico muestra el estado de una motocicleta recién ingresada: el inyector “totalmente sucio” y la precámara con residuos visibles. El trabajo de limpieza —que incluye inyector y revisión de bomba de combustible— tiene un costo aproximado de 330 bolivianos. “Esto es superficial, no voy a cobrar limpieza extra del cuerpo de aceleración”, explicó, mientras señala que el problema se repite en varios casos atendidos en las últimas semanas.
La queja es recurrente: muchos clientes llegan convencidos de que la gasolina contaminada fue la causa. “Todas tienen ese problema porque todo el mundo está usando gasolina contaminada últimamente”, afirmó otro técnico, tras mostrar piezas ya limpiadas.
Según los talleres, aunque el combustible actual presenta mejores condiciones, los daños provocados por cargas anteriores no desaparecen por sí solos.
En redes sociales también circulan pruebas caseras que alimentan el debate. Un mecánico cruceño difundió un video en el que somete un litro de gasolina, comprado el 20 de febrero en un surtidor de la zona sur, a un proceso de evaporación para verificar si deja residuos.
A diferencia de pruebas previas —en las que aseguraba haber encontrado hasta tres gramos de residuo por litro—, el resultado más reciente muestra una cantidad “mucho menor”, estimada en cerca del 10% de lo observado antes. Para el autor del video, esto sería una señal de que “la gasolina está mucho mejor” y de que el país estaría saliendo de la crisis.
No obstante, el propio mecánico aclara que el combustible actual no limpia la carbonilla ya formada en los motores. En casos graves —cuando el vehículo tiene dificultades para arrancar o presenta fallas constantes— la única solución es la limpieza en taller. En situaciones leves o moderadas, algunos optan por aditivos, aunque advierten que no son “productos mágicos” y su efectividad depende del nivel de daño.
Así, mientras las autoridades aseguran que el suministro se normaliza, en Santa Cruz el impacto del combustible de mala calidad aún se siente en los talleres, donde el trabajo continúa para reparar las secuelas que dejó la gasolina de semanas anteriores.