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Mucha fe y medidas de bioseguridad en la catedral

Domingo, 19 de julio de 2020 a las 02:44
12 fotos captadas por el lente de EL DEBER muestran la celebración dominical desde dentro

Fotos: Ricardo Montero

Domingo, 7:00 de la mañana. Parece un día normal, aunque ya no sabemos a qué podemos calificar así. Un domingo cualquiera, el atrio de la catedral, ubicado en el corazón de la capital cruceña, sería un bullicio de fieles que acuden a la misa dominical para comenzar el día. 

Un domingo, pero más reciente, ese mismo atrio luce desamparado, sin gente. La cuarentena, que impuso el cierre de los eventos y cultos presenciales, también afectó a la catedral. En su interior, el silencio se apodera los bancos vacíos mientras en el altar se realiza la eucaristía presidida por los monseñores, a la cabeza del arzobispo de Santa Cruz, Sergio Gualberti. 

Cuatro meses han pasado hasta que hoy, los fieles volvieron al templo con fe y esperanza. Pocos, esos sí, porque todavía rigen los criterios de bioseguridad que han reducido la capacidad de las iglesias a solo un 30 %. Para vivirlo, como uno más, el fotógrafo de EL DEBER, Ricardo Montero participa de la misa.

Funcionarios de la Alcaldía Municipal controlaron el ingreso de las personas junto a un equipo de colaboradores de la catedral. Las primeras medidas como el control de temperatura y la desinfección de zapatos ya forman parte de la cotidianidad. Para respetar el aforo limitado de 30 % una computadora contabiliza el número de fieles que entra al templo.

Para garantizar la distancia social, las bancas cuentan con una marca visible que distribuye los espacios para los fieles. Los pasillos permanecen libres y los fieles ocupan sus lugares desde temprano. A pie, algunos en autos (no se vio mucho control de vías en la mañana), pero todos con mucha fe, acudieron a la catedral.

Barbijos y cubrebocas. Durante toda la celebración, las personas mantienen las medidas de protección dispuestas. Los cantos, la plegarias y oraciones no se frenan por ello. El coro de la catedral entona los himnos de alabanza que acompañan la eucaristía para que todos participen.

Tanto monseñor Sergio Gualberti, como el padre Hugo Ara, agradecieron la presencia de los fieles que nos vuelve a encontrar alrededor del altar. El padre Ara remarcó las medidas de seguridad que se deben cumplir y explicó, antes de la comunión, cómo sería distribuida. El orden y la cooperación de los fieles permitió que la eucaristía transcurriera con normalidad.

Mucha fe, oración y la esperanza de que pronto, todos los pacientes enfermos de Covid-19 se recuperen. Los fieles manifestaron su alivio y liberación al poder participar de la celebración y sentir el apoyo de la comunidad. Con la presencia de Dios, estoy confiada que pronto saldremos de esto, decía una participante.

Las autoridades también estuvieron presentes. El gobernador del departamento, Rubén Costas, y la alcaldesa interina de la ciudad, Angélica Sosa, asistieron a la ceremonia con fe y devoción. Al concluir la misma, compartieron un breve encuentro antes de continuar con sus funciones habituales.

La consagración forma parte de los ritos católicos de celebración y es uno de los misterios de fe centrales de la religión católica. La transmisión por televisión, por radio y por diversos canales digitales y redes sociales permite a la comunidad unirse en la celebración y compartir un mismo sentimiento de vida.

El rito de la paz se ha adecuado según un protocolo conjunto entre iglesias, cultos y municipio. El abrazo de paz se sustituye con un gesto, una leve inclinación de la cabeza, mientras se realiza la oración de la paz. Para la comunión, los sacerdotes, cubiertos con su respectivo barbijo, recorrer el pasillo central y se acercan a los fieles que esperan el sacramento.

Al concluir la misa, el padre Hugo Ara pidió a los presentes que realicen la salida por la puerta lateral que da a la Manzana Uno. Además, explicó que en la salida mantengan la distancia de seguridad. Un equipo de desinfección recorrió el templo para fumigar los bancos y los espacios compartidos antes de que se realice la siguiente eucaristía a las 9:00.

La transmisión de la misa dominical por los medios de comunicación y las redes sociales facilita que los fieles puedan acompañar la celebración desde sus casas. Gualberti saludó y agradeció su presencia y deseo que todos los pacientes contagiados de Covid-19 tengan una pronta recuperación. 

Vivir la fe en tiempos de pandemia ayuda a conseguir la paz espiritual y mental. La oración representa la fuerza de la palabra que alivia las penas y allana el camino de la esperanza.

Sol, radiante, en un cielo limpio y puro aguarda a los fieles en la salida del templo. Un día maravilloso para compartir en familia.

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