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La pérdida de la final de la Sudamericana agudiza la brecha entre Camacho y Aguilera

Jueves, 11 de septiembre de 2025 a las 15:32

Las acusaciones cruzadas superan los cuestionamientos sobre la refacción del estadio Tahuichi y apelan a la gestión en la Gobernación. 

La decisión de la Conmebol de retirar al estadio Ramón Tahuichi Aguilera como sede de la final única de la Copa Sudamericana no solo representa un golpe a la proyección deportiva y económica de Santa Cruz, sino que también expuso con mayor crudeza la fractura política entre el gobernador Luis Fernando Camacho y su vicegobernador, Mario Aguilera.Tras conocerse la noticia, Camacho culpó directamente a Aguilera por lo que calificó como “una gestión incapaz” durante su suplencia. Según el gobernador, en los 18 meses en que Aguilera estuvo al frente del Ejecutivo departamental el avance de la obra apenas llegó al 26%.“Lo que se perdió no es solo un partido de fútbol, es la confianza de un continente entero en nuestra capacidad de cumplir. La ineficiencia de la gestión de Aguilera nos costó la final”, declaró Camacho, visiblemente molesto. Para él, este revés debilita la imagen de Santa Cruz como anfitriona de grandes eventos y deja en duda el futuro del estadio.} data-plugin-id="facebook"> Respecto al impacto internacional, Camacho lamentó que Bolivia y Santa Cruz “queden como irresponsables” ante la comunidad deportiva. Además, calificó la decisión como “un golpe durísimo” para los cruceños y apuntó al vicegobernador Mario Aguilera como el principal responsable de la pérdida de la sede.“Es una lástima, porque desde que llegamos mostramos toda la disposición. Nos reunimos con el presidente de la Federación Boliviana de Fútbol, Fernando Costa, quien siempre mostró su apoyo. Lamentablemente, el informe final establece que no dan los tiempos para acabar el estadio. Es una pena y un golpe durísimo para los cruceños, no solo en lo deportivo, sino también en lo económico”, manifestó Camacho.Aguilera se defiende En respuesta, el vicegobernador Mario Aguilera negó que haya existido mala administración de fondos públicos en su gestión y defendió que la Gobernación “resolvió el problema de recursos” con un esquema concesional y contratos listos para ser firmados con empresas privadas.Aguilera sostuvo que los papeles y los contratos existen y sirven para probar que los recursos estaban asegurados: “Pueden decir lo que quieran. Papelito canta”, afirmó, y aclaró que el Gobierno Departamental —en su gestión— “no administró un boliviano de ningún tipo de recurso público” para el proyecto, porque el financiamiento inicial y las ampliaciones provenían del Gobierno nacional y de modelos de inversión privada.Aguilera presentó además cifras y elementos técnicos para defender su gestión: dijo que el presupuesto inicial era de Bs 44 millones, que por factores como la crisis de importaciones subió a 49 millones, y que la compra e instalación del sistema de iluminación reportada por la Federación implica un costo cercano a 2,1 millones de dólares. }" data-plugin-id=""facebook"> También aseguró que la Federación y empresas privadas habían manifestado interés en patrocinar servicios y obras complementarias (pantallas, palcos, patios de comidas) dentro del modelo concesional que, según él, permitiría completar y sostener el estadio.Además, responsabilizó a Camacho por no dar continuidad al proyecto, lo que provocó el cambio de la sede de la final de la Copa Sudamericana. “¿Es una negligencia o es intencional? Ahí habrá que preguntárselo a él (Camacho). Puede ser negligencia, puede ser incapacidad, puede ser desinterés; uno nunca sabe. Lo que yo sé es que dejamos el camino allanado para que el Tahuichi esté listo”, declaró.Entre ambos posicionamientos, Conmebol dejó claro en su informe final que los plazos no daban para concluir las obras a tiempo, por lo que la final será reubicada. La Federación Boliviana de Fútbol, según Camacho, se comprometió en cambio a que el Tahuichi quedará operativo para los partidos habituales de la División Profesional y ofreció a Santa Cruz una nueva posibilidad de postular en 2027.La Asamblea pide explicacionesEn medio de este cruce, el presidente de la Asamblea Legislativa Departamental, Antonio Talamás, también lanzó cuestionamientos. Recordó que el Gobierno nacional cumplió con el pago de las planillas comprometidas y anunció una petición de informe escrito para verificar si se realizaron los últimos desembolsos.“Es una pena que algunas personas se dediquen simplemente a atacar y generar desinformación. El cambio de gestión en la Gobernación generó inestabilidad: Camacho pidió bajar las exigencias de Conmebol y cambió al director del Servicio Departamental de Deportes, un actor clave en este proceso”, dijo.Asimismo, Talamás pidió que se aclaren los avances alcanzados durante la gestión de Aguilera y en los primeros diez días del regreso de Camacho al cargo: “Diez días son fundamentales en este tipo de proyectos”.Al mismo tiempo, y en su papel de presidente de la ALD, remitió un oficio al ejecutivo departamental solicitando un informe escrito sobre el mejoramiento del estadio. En concreto matizó aspectos como desglose del avance físico y financiero discriminado por fuente de financiamiento en alusión a los fondos de la Unidad de Proyectos Especiales (UPRE), la Conmebol  y recursos de sectores privados. También demanda un informe comparativo respecto al avance alcanzado bajo la gestión de Mario Aguilera y la gestión de Luis Fernando Camacho.Pérdidas económicas La Confederación Sudamericana de Fútbol comunicó oficialmente que el escenario cruceño no cumplió los estándares internacionales de infraestructura y que los plazos de ejecución no garantizan su entrega a tiempo. Con esta determinación, Santa Cruz pierde la posibilidad de recibir un evento de alcance continental que prometía atraer miles de visitantes y generar un importante movimiento económico en hotelería, gastronomía y transporteEl revés no solo golpea al fútbol cruceño. Los empresarios privados había estimado que la final de la Sudamericana podía generar hasta Bs 45 millones en movimiento económico para la región. Con la exclusión, esas proyecciones quedaron en el aire y el departamento perdió una vitrina internacional.Más allá de lo deportivo, la disputa por el estadio terminó por profundizar las diferencias entre Camacho y Aguilera, quienes ahora se culpan mutuamente del fracaso. 

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