Durante la homilía dominical, el arzobispo de Santa Cruz de la Sierra, Sergio Gualberti, invitó a los fieles a renovar su fe en este tiempo de Cuaresma y a acercarse a Cristo. Además, en el marco del Día Internacional de la Mujer, pidió que se trate con dignidad, respeto y sin violencia a las mujeres.
"Sigamos el ejemplo de Jesús, que rompió con la mentalidad de su tiempo que discriminaba profundamente a la mujer y que le reservó el trato respetuoso, valoró su dignidad de persona, la reprendió, pero con caridad y le ofreció el agua de la vida. Que todos nosotros nos comprometamos para que no haya más violencias, ultrajes, abusos y feminicidios, reconociendo la igual dignidad entre mujeres y varones como hijos e hijas amados de Dios. Pidamos al Señor para que dejemos las aguas ponzoñosas del pecado y del mal para beber el agua viva y así no tener más sed", expresó en la homilía.
En su reflexión, basada en el pasaje bíblico del encuentro de Jesucristo con la samaritana junto al pozo de Jacob, el arzobispo explicó que el Evangelio muestra cómo Jesús rompe barreras sociales, religiosas y culturales para ofrecer salvación a todas las personas.
Gualberti recordó que, así como el pueblo de Israel en el desierto dudó de la presencia de Dios en momentos de dificultad, hoy también muchas personas se preguntan si Dios está presente en medio de los problemas del mundo. Sin embargo, afirmó que la fe permite reconocer que Dios acompaña a la humanidad incluso en tiempos de crisis y conflictos.
El prelado señaló que el encuentro de Jesús con la samaritana refleja el llamado a abandonar “las aguas estancadas del pecado” y buscar la vida nueva que ofrece Cristo. Según explicó, este encuentro personal con Jesús permite reconocer los errores del pasado, iniciar un camino de conversión y compartir la alegría de la fe con los demás.
"El encuentro personal con Jesús nos hace conocer los recodos de nuestra vida. Nos lleva a dejar atrás los males y pecados del pasado. Nos introduce en el plan de salvación y nos hace compartir la alegría de haber descubierto la buena noticia de la salvación. Al escuchar el testimonio vivo de la mujer, los samaritanos van donde Jesús y muchos más creyeron en él a causa de su palabra", añadió.
Asimismo, en su mensaje destacó que la Iglesia debe distinguir entre el pecado y la persona, evitando la discriminación, pero iluminando con la verdad para orientar a los creyentes hacia una vida coherente con el Evangelio.
Sobre las mujeres, el arzobispo subrayó que el Evangelio recuerda el trato respetuoso que Jesús tuvo con la mujer samaritana, rompiendo con la mentalidad de su época que discriminaba a las mujeres.
"Al escuchar el testimonio vivo de la mujer, los samaritanos van donde Jesús y muchos más creyeron en él a causa de su palabra. Ya no les hace falta el testimonio de la mujer. Nosotros mismos hemos visto y sabemos que él es el verdadero salvador del mundo", indicó el prelado.
En ese sentido, pidió a la población cruceña comprometerse a erradicar la violencia, los abusos y los feminicidios, reconociendo la igual dignidad entre hombres y mujeres como hijos de Dios.