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“Estoy viva de milagro”, María Abigaíl denunció cuatro veces antes de ser atacada con un combo por su expareja

Jueves, 21 de agosto de 2025 a las 00:06

 

Fue golpeada en la cabeza. Clama por protección para ella y sus hijas. Pide apoyo legal y atención médica. Denunció de forma reiterada, pero no fue escuchada

En un cuarto de alquiler, sobre un colchón tendido en el piso, María Abigaíl Arenas Condori (36) lucha contra el miedo y el dolor. Las vendas en la cabeza cubren  las heridas del ataque que sufrió cuando su expareja la golpeó con un combo. Su único sostén son sus tres hijas y algunos familiares que llegaron a acompañarla, pero sin recursos no tienen cómo ayudarla.


Está viva de milagro, gracias a la reacción de sus vecinos y al auxilio desesperado de sus hijas. No la salvó la justicia, ni la Policía, ni las instituciones que debieron protegerla, toda vez que, antes de la brutal agresión, denunció a su agresor Isaac Paniagua en cuatro ocasiones, pero nunca fue escuchada.


Hoy habla con voz débil, casi adormecida. Fue dada de alta el lunes del hospital Pampa de la Isla, donde permaneció internada después de ser auxiliada a una clínica tras recibir tres combazos en la cabeza. Tiene 28 puntos de sutura en las heridas, las más profunda con 15 puntos. 


El ataque ocurrió el sábado pasado, cuando María Abigaíl cumplía su rutina en su tienda, en el lugar donde alquila.  Estaban separados hace un año y ella recién se había enterado que su agresor había llegado de trabajar desde Chile. 


Ese día estaba intranquila, porque la noche anterior soñó que era asaltada con un arma de fuego. Era una premonición. Cerca de las 10:00 su expareja llegó sin aviso, saludó a sus hijas y pidió la llave de la casa que compraron cuando vivían juntos, y que ahora deben a la banca. 


Sintió miedo, pero nunca se imaginó lo que su expareja tenía pensado hacer. No pasó ni media hora y él estuvo de regreso, con una mochila en la espalda, allí tenía el combo.  


La hizo llamar a la habitación con una de sus hijas, pero María Abigaíl se negó y permaneció en la tienda. Fue allí donde él la sorprendió por la espalda con un golpe en la cabeza. Al caer, la atacó con otros dos golpes más.


“Me salvé de milagro”, dice, al relatar que afortunadamente llevaba el pelo recogido, lo que ayudó a amortiguar los combazos. “Gracias a eso estoy viva”, repite.


Al escuchar sus gritos de auxilio y los de sus hijas, los vecinos intervinieron y consiguieron reducir a su agresor. Después, María Abigaíl perdió el conocimiento.


“Ahora lo que más quiero es seguridad para mí y para mis hijas (de 10, 5 y 3 años). Quisiera que él no se les acerque hasta que sean mayores de edad y puedan defenderse”, manifiesta.


Aunque su agresor se encuentra con detención preventiva por seis meses, María Abigaíl teme que pueda quedar libre y volver a atacarlas. Su miedo es porque antes buscó ayuda y no la encontró.

Lo denunció cuatro veces
“Hable con él, concilie”, fue la respuesta que recibió las cuatro veces que reunió fuerzas y venció el miedo para acudir a la comisaría en busca de protección. Sus denuncias quedaron archivadas en el puesto policial de la Pampa de la Isla y de los Chacos
No era la primera vez que sufría violencia de su expareja, durante los diez años que duró la relación, vivió bajo amenazas y agresiones constantes.


“Él siempre me amenazaba. ‘Si tú no vas a vivir bajo mis manos, te voy a liquidar’’”, recuerda que le decía. 
Las agresiones verbales, psicológicas y hasta físicas eran parte de su vida cotidiana.


Cuando finalmente buscó amparo de la justicia,  en la Policía la hicieron sentir culpable, como si ella fuera la responsable y él, la víctima.


Aunque la Ley 348 garantiza protección y justicia, no recibió apoyo.
“Ahí quedó todo, como tenía deudas y pensaba en mis hijas, no seguí los procesos. Además, no tenía dinero, la crisis me afectó mucho. Quizá si me hubieran hecho caso, no haya pasado esto”, lamenta.


Sin asistencia
Pese a que el sujeto está detenido, sus familiares sienten que nuevamente el Estado no les están dando el apoyo necesario. María Abigail necesita atención médica especializada y protección, pero no cuenta con la cooperación  institucional.  “Quisiera irme, porque tengo miedo que me pase algo, pero tengo deudas, están mis hijas en la escuela y no tengo dinero”, lamenta.


Sus familiares cargan una orden de derivación al hospital Japonés, pero su traslado sigue sin concretarse porque no tienen medios para hacerlo.
“Ella tiene 15 días de impedimento y queremos que el proceso avance para que él reciba la pena máxima”, dice su hermana  Doris Arenas Condori.


Pide ayuda para que su hermana pueda ser ingresada al hospital y para cubrir los gastos médicos mientras se recupera, ya que necesita estudios más profundos para determinar si los golpes dejaron daños o secuelas adicionales.


Para colaborar puede comunicarse con los números de teléfono 643-35037 o 773-96341.

Estadísticas
Este es uno de los casos de tentativa de feminicidio que engrosan las estadísticas. De enero a julio se registraron más de 80 denuncias, pero muchas otras quedan en el silencio y la impunidad. Además, hasta el momento se registran 54 feminicidios. La Paz es el departamento con más casos, con 22. Le siguen Santa Cruz (14), Cochabamba (8) Oruro (4), Potosí (3), Tarija (2) y Chuquisaca (1).


El Ministerio Público asegura que los procesos de feminicidios avanzan con celeridad. Según el informe oficial, el 81% de los autores ya fueron identificados y detenidos. Tres casos tienen sentencia condenatoria, uno fue extinguido por muerte del autor, cinco están en etapa preparatoria y dos en fase preliminar.


A escala mundial se calcula que 736 millones de mujeres, es decir, casi una de cada tres, ha sido víctimas de violencia física o sexual por parte de su pareja.


 

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