La ciudad más poblada del país impulsa el progreso, pese a que aún enfrenta viejos problemas por resolver, como la salud, el transporte y el aseo urbano. De los más de 11,3 millones de habitantes que hay en Bolivia, 3.122.605 viven en el departamento de Santa Cruz y la capital cruceña concentra a más de 1,6 millones.
El crecimiento no se detiene y la ciudad sigue acogiendo a quienes llegan en busca de mejores oportunidades. La fuerza de su gente continúa aportando al desarrollo.
El urbanista Fernando Prado destaca que una de las ventajas de la ciudad es su ubicación geográfica y su infraestructura de comunicación, que la conecta con el resto del mundo. “Somos una ciudad privilegiada; estamos en el cruce de grandes vías, ferrovías y rutas aéreas. Tenemos una conectividad muy amplia”, señala.
A esto se suman el empuje y el dinamismo de la gente y de la economía. “Es una economía vigorosa, activa; la gente es muy dinámica, la actividad productiva es intensa”, subraya.
Prado resalta la planificación urbana que se hizo con avenidas y radiales que le permiten conectarse con municipios vecinos y dar paso a la Región Metropolitana.
Sin embargo, el crecimiento ha sobrepasado la planificación y los vecinos padecen problemas que aún no se logran resolver. Según datos del Gobierno Municipal de Santa Cruz de la Sierra, de los aproximadamente 11.000 micros que circulan por las rutas de la ciudad, el 70% tiene más de 30 años de antigüedad y solo el 45% tributa en el municipio capitalino, pese a operar diariamente en sus calles.
A esto se suma el problema de la basura: los vecinos se quejan por la falta de limpieza y el descuido de calles y espacios públicos.
Este aniversario encuentra a la capital cruceña en medio de una epidemia de chikunguña que se agrava por la saturación de los hospitales, lo que obliga a atender a pacientes incluso en el suelo, como se evidenció en el hospital de Niños Mario Ortiz.
La población clama por una mejor atención en salud, que incluya infraestructura adecuada, mayor personal y la dotación suficiente de medicamentos, entre otras necesidades.
Al respecto, Prado sostiene que existen debilidades en el funcionamiento de los servicios.
“Tenemos un pésimo transporte público, mal recojo de basura, destrucción de los espacios públicos, calles que se inundan, mercados que rebalsan y la tierra está muy cara”, puntualiza.
Lamenta que la población sufre con un sistema de salud precario. “Hay que rediseñar totalmente todos nuestros sistemas; debemos elaborar nuevos planes”, dice.
Pese a esos problemas, es la que más aporta a la economía del país. La población en edad de trabajar en el departamento alcanza los 2.240.468. Las principales actividades que se desarrollan son el comercio, la industria manufacturera, el transporte, la construcción, la agricultura y la ganadería.