Recorrer el centro de la ciudad da una pauta de que la zona vive su peor momento de abandono, donde cada día aumentan las casonas históricas con letreros de venta o de alquiler, o con los techos de los corredores que se vienen abajo, poniendo en peligro la seguridad de los transeúntes.
A pocas cuadras de la plaza 24 de Septiembre, varias casonas tienen paredes y techos apuntalados con maderas viejas y techos que amenazan con desplomarse. El abandono del centro no solo deteriora la imagen urbana, también pone en riesgo a los transeúntes.
Además, los corredores sirven de dormitorio para las personas en situación de calle y son usados como letrinas, que dejan su rastro maloliente.
“El centro se está quedando sin vida”, lamenta Guido Landívar, representante de los vecinos del centro cruceño, que reclama un plan integral de recuperación que contemple programas de preservación patrimonial, incentivos tributarios y seguridad para los vecinos.