Una mujer llegó en su bicicleta hasta la rotonda del cuarto anillo y avenida Tres Pasos al Frente. Su recorrido tenía el objetivo de conseguir pañales para su hijo. Preguntaba cuál era el más económico. Como comentario para los que estaban a su alrededor dijo que al principio de la medida todavía podía comprar el de su preferencia, pero ahora ya no puede hacerlo.
Otros pasaban de un puesto a otro comparando precios porque no pueden comprar al por mayor. El precio de las frutas también cuenta. "Me vine a la rotonda porque las 25 naranjas cuestan Bs 10 y en las camiones que pasan por mi casa está a Bs 15.
Otra mujer también pedía que le vendan Bs 5 de un pedazo de la punta de la panza, porque el kilo de carne cuesta Bs 38.
Los malos vendedores también aprovechan el momento. María Quispe compró dos lavandinas a Bs 13 cada una en el único puesto que había ayer. Para su sorpresa, cuando llegó a su casa el líquido que tenía estaba adulterado porque no tenía ni el olor a lavandina. Pese a los controles de los funcionarios municipales, la gente se da modos para meter productos caducados.
Frustración e impotencia son dos sentimientos que se apoderan de los cruceños que se suman a la angustia de hacer estirar el dinero en los bolsillos.