La Justicia determinó 90 días de detención preventiva en la cárcel de Palmasola para Pablo M., de 25 años, investigado por la agresión que dejó en coma a un adolescente de 15 años durante una sesión de sparring en un gimnasio de la capital cruceña. En la misma audiencia, otros dos implicados fueron beneficiados con medidas sustitutivas y enfrentarán el proceso en libertad.
La audiencia de medidas cautelares se realizó este viernes y reunió a tres imputados por el delito de homicidio en grado de tentativa. De acuerdo con los antecedentes expuestos por la Fiscalía, Pablo fue el último contrincante del menor y es quien aparece en imágenes de cámaras de seguridad propinándole una serie de golpes antes de que el adolescente se desplome
El hecho ocurrió el 31 de enero, durante una jornada de entrenamiento en un gimnasio privado. La familia de la víctima denunció que no fue informada de que el adolescente participaría en combates de entrenamiento y mucho menos de manera consecutiva. Actualmente, el menor permanece internado en terapia intensiva, con pronóstico reservado.
Por este mismo caso, ya se encuentra detenido el instructor del adolescente, identificado como Jhon C., quien fue el primero en ser enviado a Palmasola por haber llevado al menor a pelear a otro gimnasio. Con la detención de Mendoza, ya son dos los encarcelados, mientras que otros dos investigados, Fernando L. Ch. Y Juan M. Z. A., se defenderán en libertad.
El abogado de la familia, Javier Calcina, informó que el menor habría participado en al menos cuatro combates consecutivos antes de desvanecerse y ser trasladado de emergencia a una clínica privada. Asimismo, indicó que alrededor de 30 personas asistieron al evento y serán citadas a declarar en calidad de testigos.
El boxeador Pablo M., principal responsable del caso, se presentó de manera voluntaria ante la Fiscalía el miércoles, luego de conocer que existía una orden de aprehensión en su contra. Su abogado defensor, Fernando Rivera, aseguró que su cliente no fue citado ni notificado previamente por la Policía.
“Su único objetivo fue someterse a la investigación y a la aplicación de la ley”, afirmó Rivera, quien explicó que Pablo se encontraba preparándose para una pelea profesional prevista para febrero.
El abogado también cuestionó la organización del entrenamiento, señalando que no existía personal médico ni paramédico, lo que —a su criterio— constituye un elemento clave que debe ser valorado dentro de la investigación.
El Ministerio Público continúa con las diligencias para establecer responsabilidades penales y determinar si existieron negligencias graves en la organización y supervisión del entrenamiento que derivó en el estado crítico del adolescente.