Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) se valora la obesidad como uno de los problemas de salud más relevantes a nivel mundial. Alertan que la obesidad está vinculada con enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial, las enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer. Su abordaje requiere un enfoque integral que combine cambios en el estilo de vida, educación nutricional y apoyo profesional.
La OMS define la obesidad como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud, cuya prevalencia ha aumentado de manera alarmante en las últimas décadas debido a factores como el sedentarismo, el consumo de alimentos ultraprocesados y patrones de alimentación desequilibrados.
Nataly Durán Viveros, nutricionista y docente de la Universidad Privada Domingo Savio (UPDS), destacó la importancia de reflexionar sobre la necesidad de intervenciones efectivas que prioricen la salud y el bienestar. "Es fundamental evitar enfoques restrictivos que comprometan la calidad de vida. En su lugar, debemos centrarnos en la educación, la prevención y la implementación de estrategias sostenibles para el control del peso, garantizando así una mejor calidad de vida para las futuras generaciones, afirmó.
Igualmente, Durán explicó que en el ámbito laboral, la obesidad representa un problema significativo, afectando la productividad y aumentando el riesgo de enfermedades crónicas en los trabajadores. En 2023, la Facultad de Ciencias de la Salud de la UPDS, bajo la dirección de su decano, Sergio Guillermo Roca Edelman, llevó a cabo el estudio Índice Cintura-Estatura como predictor de riesgo cardiometabólico en administrativos. La investigación analizó a un grupo de trabajadores con altos niveles de sedentarismo debido a la naturaleza de sus funciones. Y los resultados confirmaron que el Índice Cintura-Estatura (ICE) es un indicador confiable del riesgo cardiometabólico.
Estos hallazgos respaldan la utilidad del ICE como una herramienta eficaz para la detección temprana de la obesidad y sus comorbilidades, contribuyendo significativamente a la salud pública.
La obesidad conlleva graves riesgos para la salud y afecta la calidad de vida. Entre sus principales complicaciones está la diabetes tipo 2, ya que el exceso de grasa abdominal dificulta el control de la glucosa, aumentando el riesgo de daño en órganos y problemas circulatorios. También provoca hipertensión arterial, ya que el corazón trabaja más para bombear sangre, elevando la presión en los vasos sanguíneos y el riesgo de enfermedades cardiovasculares. La acumulación de grasa en las arterias favorece la aterosclerosis, aumentando la probabilidad de infartos y accidentes cerebrovasculares.
Asimismo, la obesidad está relacionada con el síndrome metabólico, un conjunto de factores que incrementan el riesgo de enfermedades crónicas y reducen la esperanza de vida. Además, el exceso de peso sobrecarga las articulaciones, favoreciendo la artrosis y limitando la movilidad.
La nutricionista enfatizó la importancia de adoptar hábitos saludables para prevenir estas complicaciones. Más allá de la estética, la obesidad es un problema de salud que requiere un enfoque integral, basado en educación, prevención y estrategias sostenibles para mejorar la calidad de vida, señala.
Finalmente, la profesional recomienda que un tratamiento efectivo de la obesidad debe basarse en tres pilares fundamentales. En primer lugar, una alimentación equilibrada es clave para mejorar la salud y el control del peso. Se recomienda optar por alimentos naturales, ricos en nutrientes y bajos en azúcares añadidos, aumentar el consumo de proteínas magras, fibra, frutas y verduras para mejorar la saciedad, y moderar la ingesta de carbohidratos refinados y grasas saturadas, priorizando fuentes saludables como los ácidos grasos omega-3.
El segundo pilar es la actividad física regular, esencial para mejorar el metabolismo y reducir la resistencia a la insulina. Se recomienda incluir entrenamiento de fuerza para fortalecer la masa muscular, así como fomentar el movimiento frecuente durante la jornada laboral mediante pausas activas y caminatas cortas para disminuir el sedentarismo.
Por último, el acompañamiento profesional y la educación en salud son determinantes para lograr cambios sostenibles. Un equipo interdisciplinario conformado por nutricionistas, médicos y psicólogos puede diseñar un plan personalizado, mientras que la educación nutricional y el apoyo conductual ayudan a establecer hábitos saludables a largo plazo.
Dado este panorama, la lucha contra la obesidad requiere estrategias basadas en la evidencia científica y adaptadas a cada contexto. La prevención y detección temprana son claves para reducir los riesgos asociados y fomentar un estilo de vida saludable en la sociedad.