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El ataque contra Kirchner incide en la polarización argentina

Sabado, 03 de septiembre de 2022 a las 08:01

Por Redacción

Sectores antikirchneristas consideran que el ataque fue una puesta en escena para distraer la atención sobre las causas por corrupción que enfrenta la vicepresidenta argentina.

Hoy sábado el Congreso tiene previsto realizar una sesión especial. El repudio de todo el arco político contrasta con un ambiente cada vez más tenso entre seguidores de la vicepresidenta y antikirchneristas. El clima de polarización ha llegado incluso a instalar en algunos sectores la idea de que, pese a no aportar ningún argumento, todo responde a un montaje del peronismo

El intento de magnicidio que sufrió el pasado jueves por la noche la vicepresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner ha tensado al máximo la situación en el país.  El atentado fue el primero contra un alto cargo desde que en 1983 Raúl Alfonsín reemplazó a un militar en la Casa Rosada y contó con el repudio generalizado de toda la clase política del país. Pero ese consenso dista del ambiente en la calle. 

Decenas de miles de personas se manifestaron este viernes en Buenos Aires y las principales ciudades de Argentina en repudio al atentado del que Kirchner resultó indemne, con llamados a la convivencia y a terminar con la aguda polarización política con carteles que decían "Basta de odio

Sin embargo, mientras tanto, la polarización parece acentuarse y la tregua por lo sensible del momento parece utópica.  Sectores antikirchneristas consideran que el ataque ha sido una puesta en escena para distraer la atención sobre las causas por corrupción que enfrenta Fernández de Kirchner. Mientras, del lado kirchnerista, se acusa a la oposición y también a los medios de comunicación por incitar a la violencia contra la vicepresidenta a través de discursos de odio. 

El clima de polarización ha llegado incluso a instalar en algunos sectores la idea de que, pese a no aportar ningún argumento, todo responde a un montaje del peronismo. A su vez, Kirchner también se considera a ella misma como víctima de un complot en forma de  persecución judicial, orquestada por una derecha en la que ubica al expresidente Macri, los grandes medios y los empresarios y la ayuda de EE.UU. 

La crispación entre kirchneristas y antikirchneristas, que lleva casi dos décadas instalada de pleno en la sociedad argentina, inició una peligrosa espiral ascendente en los últimos días desde que un fiscal pidiese el pasado 22 de agosto 12 años de cárcel contra Kirchner por presunta corrupción durante sus dos Gobiernos (2007-2015). 

El pedido de prisión fue recibido con aplausos por detractores de la vicepresidenta y, a la vez, activó una gran ola de apoyo popular entre sus simpatizantes. Kirchner se defendió de las acusaciones por corrupción hace dos semanas con un discurso por redes sociales. Dijo que en Argentina existe un “partido judicial” que ha decidido proscribirla de la política, temeroso de que en 2023 sea candidata y obtenga un tercer mandato.

La vicepresidenta ha sido sobreseída en varias causas, pero aún enfrenta cinco procesos judiciales. La semana próxima comenzará la etapa de alegatos de la defensa en el juicio que se le sigue a Kirchner y otras doce personas por presunta corrupción. Se estima que su turno será hacia fines de septiembre.

La investigación sigue abierta

Mientras tanto, la jueza María Eugenia Capuchetti y el fiscal Carlos Rivolo, a cargo de la investigación caratulada como intento de homicidio agravado, tomaron este viernes las primeras declaraciones a Kirchner y una serie de testigos, policías y custodios.

El detenido, de nombre Fernando André Sabag Montiel, de 35 años, se negó a responder preguntasindagado por la jueza y el fiscal del caso, según fuentes judiciales que cita la prensa local. Previamente fue sometido a exámenes psicológicos que determinaron que está situado en tiempo y espacio y que por lo tanto es imputable.

El sujeto es de nacionalidad brasileña, de madre argentina y padre chileno. Vive en Argentina desde 1993. Había sido apresado el 17 de marzo de 2021 por portación de arma blanca pero luego la causa se cerró. El hombre lleva un símbolo nazi tatuado en el codo.

Para atacar a la vicepresidenta, se coló entre los militantes que cada noche desde que se pidió su condena la esperan a la puerta de su casa para apoyarla. Los propios seguidores de Kirchner sometieron al atacante que le colocó una pistola Bersa 380 a pocos centímetros del rostro.

Kirchner, de 69 años, tan amada por sus seguidores dentro del peronismo como detestada por sectores opositores, sigue teniendo gran influencia y poder en Argentina, siete años después de haber dejado la presidencia y uno antes de las elecciones de 2023, sobre las que aún no ha mostrado sus intenciones.

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