Las recientes propuestas del exministro de Gobierno y actual candidato presidencial del Movimiento Al Socialismo (MAS), Eduardo Del Castillo, para que el Banco Central de Bolivia (BCB) inyecte 1.000 millones de dólares mediante tres mecanismos financieros, han generado cuestionamientos por parte de analistas económicos, en medio de una aguda escasez de divisas, combustibles y un mercado cambiario informal en expansión.
Carlos Aranda, economista del Centro de Estudios Populi, advirtió que los mecanismos sugeridos —bonos colateralizados, venta anticipada de activos y administración activa de reservas internacionales— no sólo carecen de claridad técnica, sino que representan una forma de “hipotecar el futuro para sostener el presente” sin resolver los problemas estructurales de la economía boliviana.
¿Qué implican estas propuestas? Según Aranda, los bonos colateralizados son instrumentos de deuda respaldados por activos, y en el caso del BCB, el único activo de peso sería el oro. Esto apunta directamente a la reciente reforma legal que permite usar reservas en oro como garantía en operaciones crediticias externas. “Todo indica que la propuesta de Del Castillo consiste en empeñar el oro del país para obtener financiamiento temporal, una decisión de alto riesgo en un contexto de fragilidad macroeconómica”, señaló. En cuanto a la venta anticipada de activos, el especialista subraya que el BCB no posee instrumentos líquidos ni internacionalmente demandados. “El principal activo del Banco Central es la deuda interna del Tesoro. No hay margen para vender activos reales al exterior. Lo más probable es que se intente colocar esa deuda dentro del país, específicamente en el sistema previsional gestionado por la Gestora Pública”, explicó. Desde esta perspectiva, las medidas no expanden las reservas internacionales netas, sino que comprometen activos estratégicos para generar liquidez transitoria, sin fortalecer la posición externa del país. Para Aranda, este tipo de anuncios —más aun viniendo de un actor político en campaña como Del Castillo— pueden generar el efecto contrario al que buscan. “Proponer el uso del oro o el desvío de fondos previsionales sin detalles técnicos ni respaldo institucional puede intensificar la salida de dólares, aumentar la presión sobre el tipo de cambio informal y acelerar la búsqueda de activos refugio por parte de la población”, advirtió. Además, si nuevamente se apunta a que la Gestora absorba deuda estatal, se consolida una práctica cada vez más cuestionada: convertir los ahorros previsionales en una fuente de financiamiento para el gasto público. “Eso no solo es insostenible a mediano plazo, sino que pone en riesgo la seguridad futura de miles de jubilados”, sostuvo. Una propuesta política Aranda también cuestionó que, en ningún momento Del Castillo haya explicado cómo se respaldarían los bonos o qué activos concretos se venderían anticipadamente. “El balance del BCB es público: hay apenas 165 millones de dólares líquidos y cerca de 2.400 millones en oro. El resto son créditos al sector público. No hay espacio para improvisaciones ni ambigüedades, mucho menos desde la política electoral”, recalcó. A juicio del analista, lo que Del Castillo propone no es una solución estructural, sino una medida de emergencia que refleja el agotamiento de las herramientas convencionales y una peligrosa inclinación del oficialismo a seguir sacrificando reservas y ahorros nacionales para mantener una imagen de estabilidad. “Bolivia necesita un debate económico serio, basado en evidencia y responsabilidad institucional, no promesas de campaña sin sustento técnico que comprometan el futuro del país”, concluyó.
Medidas con efectos contraproducentes