“El 21 de febrero de 2016 se ganó el referéndum constitucional a Evo Morales; estuvimos los 21 días peleando para que el dictador se vaya y ahora he estado 21 días aislado y muchas noches llorando para salir de esta terrible enfermedad”, así graficó su alta médica el dirigente campesino, Rafael Quispe, quien apareció en plaza Murillo ataviado con su ropa usual y con barbijo.
Estoy más delgado, admitió y dijo que de los 21 días de aislamiento en el hospital, solo permaneció internado 16. Sintiendo que lo peor podía sucederle, clamó de rodillas para tener otra oportunidad, pasaba las noches en vela tratando de encontrar algo de paz y sintió que “muchas noches, la muerte golpeaba a mi puerta”.
El 21 de junio, el propio Quispe envió una foto suya en la Caja Petrolera donde estaba internado y poco después hacía llegar otro tuit indicando que compartía con el diputado Amílcar Barral en ese hospital
No recuerda cómo se contagió, ni cómo avanzó el virus en su cuerpo. Buscó ayuda porque le afectó un dolor de cabeza y un malestar general que no pudo aguantar.
Ahora Quispe lamenta no haber buscado a su compañero Barral porque luego los separaron y desconoce el estado de salud de uno de sus compañeros de lucha. Barral y Quispe fueron permanecieron en las puertas del Palacio antes de la renuncia del ex-presidente Evo Morales.
Aseguró que permanecerá cinco días en recuperación y después ofrecerá su plasma para otros pacientes que necesitan salvarse.