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Juan Carlos Molina, el cazador de dinosaurios

Domingo, 30 de abril de 2023 a las 04:25
Juan Carlos Molina es un guía que desde hace 17 años convive con los rastros que dejaron estos enormes animales. Realiza dos recorridos diarios entre las 13:00 y las 14:30 al corazón del Parque Cretácico de Sucre, el atractivo que recibió 2,3 millones de visitantes desde 2006

Estuvieron por aquí, vivos. Sucedió hace 68 millones de años y Juan Carlos Molina los atrapó; se dejó seducir por su increíble historia. Ellos, los dinosaurios, pasearon por el territorio donde hoy está Sucre y dejaron constancia de su visita con el registro de 12.092 pisadas que aún se pueden ver.

“Estamos frente al mayor reservorio de huellas de dinosaurios del planeta, no existe algo semejante en ninguna otra parte”. Con estas palabras, Molina comienza a mostrar el corazón del Parque Cretácico de Sucre, que es el farallón de Cal Orko y el centro de la atracción turística más visitada de la capital histórica de Bolivia.

Y tiene razón. La cantidad de huellas que existen allí es mucho mayor a las halladas en otros reservorios paleontológicos. Por ejemplo, en Lark Quarry, Australia; Yanguoxia, China o Altamira, España, en promedio, tienen 2.000 registros, según datos divulgados por National Geographic.

“Donde se han encontrado huellas de dinosaurios no había fósiles de sus huesos y donde se hallaron fósiles no había huellas”, explica Molina a un grupo de visitantes que llegó hasta el farallón. Por eso, el sitio es un testimonio físico, real y tangible de su presencia. El estudio de las huellas ha servido para reconstruir su comportamiento y sus hábitos.

El farallón de Cal Orko está en un yacimiento de piedra caliza, la materia prima para hacer cemento. Está justo detrás de la fábrica Fancesa, la principal industria de Sucre que nació hace 64 años.

A mediados de los años 50 del siglo pasado, cuando se exploraba este yacimiento de piedra caliza, se desprendió de la montaña un bloque de piedra, como si alguien hubiese cortado un pan molde. Desde entonces, por efecto del viento, las huellas comenzaron a ser visibles. Para 1994, la evidencia movilizó a científicos, primero argentinos y luego de otras latitudes. Cuatro años después, el hallazgo fue plenamente certificado.

Pero el farallón pudo acabar en una bolsa de cemento. La abundante cantidad de óxido de magnesio que había en esas rocas lo salvaron. Este componente no sirve para la fabricación de cemento.





El paleontólogo Christian Meyer, representante del Museo Natural de Solothurn de Suiza, declaró entonces que el Cal Orko era “único en el mundo”. “Estos hallazgos permiten concluir, por ejemplo, que los dinosaurios eran gregarios y que protegían a los más pequeños y jóvenes colocándolos en el centro del grupo”.

Molina explica esta historia y lo hace con pasión. “Esta era una laguna que hace unos 68 millones de años estaba al nivel del mar”. Del bolso negro que trae consigo saca varias hojas de papel para explicar cómo fue que esta especie de abrevadero gigante terminó a 2.800 metros sobre el nivel del mar y con una inclinación de 75 grados. “Son las capas tectónicas que se fueron moviendo durante millones de años hasta terminar en este sitio”, precisa el guía y lo hace también en inglés porque entre los que visitan hay turistas.

Las 12.092 huellas corresponden a unos 300 animales. Hasta ahora se han certificado vestigios de cuatro grandes grupos de dinosaurios. Los terópodos, que fueron esos ágiles cazadores carnívoros; los saurópodos más conocidos por sus enormes cuellos largos; los ornitópodos que eran herbívoros de dos patas; y los anquilosaurios, aquellos que andaban protegidos por una coraza en todo su cuerpo.

Todos ellos reptiles, pues cuando estos habitaron el planeta los mamíferos eran muy pequeños. Molina saca del bolso una réplica de plástico de cada uno de los antiguos visitantes. Explica a los turistas, la mayoría de ellos europeos, pero también había una pareja de las Islas Fiyi y otra de Nueva Zelanda, cómo eran y qué es lo que hacían para subsistir.



Huellas de dinosaurios en Cal Orko. Foto: MQ     

El entusiasta guía lleva ya casi 17 años en el parque. Está desde que se inauguró. Está feliz por el retorno de las visitas tras el covid.

Desde que se fundó, el Parque Cretácico recibió 2,3 millones de visitas, cerca del 40% extranjeros. En 2022, hubo unos 180.000 visitantes, explicó la directora del atractivo, Elizabeth Baldivieso. “No es solo turismo, éste es un lugar para aprender cómo se formó el planeta”.

Este atractivo será ampliado de manera que el visitante esté más cerca del farallón. Para ello se ha prevista una inversión de $us 7 millones que se materializará gracias a la cooperación internacional.

Datos

- El Parque Cretácico es un atractivo temático y educativo que está a 2.800 metros sobre el nivel del mar. Se halla situado detrás de la fábrica de cemento Fancesa.

- Este atractivo pertenece a Fancesa, a la Alcaldía y la Gobernación de Sucre.

- Es visitado no solo por turistas. Al parque llegan científicos de varias partes del mundo. Se han individualizado 12.092 huellas de cuatro grupos de dinosaurios.

- En el farallón donde están las huellas se han hecho varios trabajos de preservación como canales en la parte posterior para evitar un impacto negativo por efecto de las lluvias.

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