Como si llegaran de un largo y agotador paseo, así salieron por la puerta número 1 del Aeropuerto Internacional de El Alto, la familia Revilla Ribera compuesta por cinco integrantes: el exalcalde Luis Revilla, su esposa Maricruz Ribera, las dos niñas de ambos, Luisita y Thais, y Negrito, un can brasileño que sin intimidarse ante el alboroto de la gente, las cámaras y flashes, no dejaba de agitar el rabo.
“¡Con fuerza!, ¡Con ñeq’e!, ¡Lucho, Lucho, Lucho!”, empezaron a gritar los militantes de Soberanía y Libertad (Sol.Bo) cuando apreció por el corredor la familia Revilla y ya no les fue posible contener las lágrimas cuando se encontraron con los suyos después de cuatro años de un exilio forzoso.
Los estrechos abrazos del reencuentro se entremezclaron con las palabras de bienvenida de los familiares y amigos de los esposos Revilla que fueron rodeados por la prensa, amigos y simpatizantes de Sol.Bo. En sus primeras declaraciones, el exalcalde paceño agradeció el haber vuelto a Bolivia.
Denunció una implacable persecución política en su contra. “Hemos sido víctimas de injusticia, hemos sido víctimas de mentiras, de odio, de ensañamiento de maldad. ¡Han inventado casos para destruirme a mi y a mi familia!”, aseguró la exautoridad. “Pero lo que han conseguido es que estemos más fuertes que nunca”, agregó Revilla.
El 29 de enero de 2022, en el segundo año de gobierno del entonces presidente Luis Arce, el exalcalde de La Paz, se declaraba en la clandestinidad para evitar su aprehensión dispuesta por el Ministerio Público en el proceso penal por la compra de los buses Puma Katari con supuesto sobreprecio.
La denuncia fue presentada por el dirigente vecinal Jesús Vera del Movimiento Al Socialismo (MAS), quien fue procesado y sentenciado a tres años de prisión en agosto de 2022 por la quema de seis buses Puma Katari en las jornadas violentas de octubre y noviembre de 2019.
El caso está abierto y se prevé que el mismo continúe, pero en un escenario judicial distinto porque los fiscales y jueces ya no responde a las órdenes del masismo, afirmó Revilla a EL DEBER. Y es por eso que junto a su familia decidió volver a su tierra, con la confianza de que ahora sí le acepten las pruebas de descargo que tiene y que hace cuatro años fueron rechazadas por el mismo sistema judicial.
“Estamos volviendo a demostrar nuestra inocencia, ahora que la justicia ya no está influida por el poder político, vamos a poder presentar nuestros descargos, nuestras pruebas que no nos han dejado presentar durante cuatro años”, aseguró.
Tras que Revilla se declaró en la clandestinidad, desapareció del radar público por lo menos unos dos años. Solo por rumores entre pasillos se oía decir que los Revilla estaban en alguna región de Brasil. Pero hasta antes de su retorno al país, no confirmó ni descartó el hecho, la exautoridad se limitó a decir que él y su familia estaban en calidad de refugiados y protegidos por las normas internacionales de la Naciones Unidas.
La jornada de retorno para los Revilla empezó antes de las 06:00 cuando en la casa que los cobijó por cuatro años en el exterior, cerraban las maletas y cogían sus abrigos para hacerle el quite al frío de El Alto y un poco al de La Paz, . “Fue una jornada larga y agotadora, pero ya estamos en casa”, resumía Maricruz en el bus que lideraba la caravana de vehículos que descendía desde la ciudad de El Alto a La Paz.
Ya más tranquilos después del efusivo recibimiento, la esposa del exalcalde dijo a EL DEBER que la familia creció en esos años lejos de su patria. “Nos fuimos tres y volvimos cinco. La vida nos regaló más amor del que imaginábamos”, decía Maricruz que ahora tiene dos hijas y un can, Negrito, que es parte de su familia.
La esposa de la exautoridad adelantó a este medio que en los próximos días reactivará el programa de prevención contra la violencia hacia la mujer “Yo soy mi primer amor”, dijo además que participará del desfile navideño que ya se hizo una actividad tradicional en diciembre paceño.
El retorno de la exautoridad también se da en un momento estratégico, ya que nuevamente el país se empapa de otro proceso electoral en el que los más de 7.6 millones de bolivianos elegirán casi cinco mil autoridades regionales entre gobernadores, alcaldes, asambleístas departamentales y concejales municipales.
Aunque Revilla dijo a este medio que en los próximos días definirá si participa o no en las elecciones subnacionales, existen varios indicios de que la intención de la exautoridad es postular. Y la posibilidad más clara que tiene es la gobernación de La Paz, puesto que ya fue alcalde por dos gestiones consecutivas.
Revilla recordó las obras que hizo en su gestión con la implementación de los buses municipales, la construcción de viaductos, puentes, entre otros y concluyó diciendo que La Paz “va a volver a ser una ciudad maravillosa y nuestra región va a ser una región y un departamento maravilloso”.
Es más, en las redes sociales del exalcalde, destaca el retorno de los “chalecos amarillos” que son brigadas de personas que visitan distritos y zonas de El Alto y de La Paz para hacer trabajos de limpieza de calles, de las jardineas y de áreas verdes.
¡Los Chalecos Amarillos están de regreso! Con más fuerza, más ñeq’e y más compromiso. Con el mismo sueño de siempre: ¡Volver a hacer de La Paz Maravillosa!”, posteó Revilla en una de sus primeras publicaciones que muestra el trabajo de las brigadas amarillas.
La promesa y el compromiso de volver la reiteró ante la militancia de Sol.Bo que le dio la bienvenida en la Plaza del Bicentenario. “Vamos a hacer que nuestra ciudad sea maravillosa, nuestro departamento sea maravilloso, pero no es un compromiso mío, es un compromiso de toda La Paz para levantar nuestro departamento”, dijo Revilla.
La travesía estaba a punto de concluir, los Revilla ya se habían encontrado con su familia, amigos y seguidores. El cansancio de la jornada se reflejaba en los rostros de Luis y Maricruz. El exalcalde sabía que sus niñas estaban bien cuidadas por sus familiares y el único que le preocupaba era su Negrito.
“Mis niñas más bien están bien cuidadas ahora, con la familia, pero estoy preocupado por el Negrito, mi perrito porque ése sí ha tenido un viaje largo y nos está extrañando harto”, confesó antes de despedirse de la militancia de Sol.Bo para ir de prisa a su casa a encontrarse con su Negrito.