¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Clasificados

Evo Morales renunció y se refugió en México; dijo que no se iría del país

Sabado, 20 de marzo de 2021 a las 13:10
El presidente dimitió el 10 de noviembre de 2019, horas después de que la OEA presentara un informe sobre “manipulación dolosa” del sistema electoral

Sin escoltas y sin protocolos. Demacrado y con la voz entrecortada. Así se mostró Evo Morales en el mensaje de televisión transmitido la tarde del 10 de noviembre de 2019 desde el trópico de Cochabamba, su bastión político y cuna del Movimiento Al Socialismo (MAS). Ese día renunció a la Presidencia de Bolivia acosado por las protestas sociales en todo el país, que ya llevaban 21 díasprovocadas por las denuncias de fraude electoral y por los pedidos de dimisión que surgieron de las Fuerzas Armadas, de la Central Obrera Boliviana, de la Iglesia Católica, la Defensoría del Pueblo y de la dirigencia cívica nacional. La Policía se encontraba en rebeldía desde hacía algunos días, tras el amotinamiento de varios comandos enlas principales capitales del país.

En la misma jornada también dimitió el vicepresidente Álvaro García Linera, que aparecía en el video sentado al lado del hasta ese momento mandatario y de la entonces ministra de Salud, Gabriela Montaño. Ambos mandatarios enviaron sendas cartas de renuncias al plenario de la Asamblea Legislativa Plurinacional, que contaba con dos tercios de los votos del MAS, para formalizar el alejamiento de sus cargos.

La decisión de Morales y de García Linera fue comunicada horas después de que la Organización de Estados Americanos (OEA) hiciera público el informe oficial de la misión de observadores electorales en Bolivia que detectaron una “manipulación dolosa” e “irregularidades graves” en las elecciones generales del 20 de octubre de 2019.

Las sospechas de fraude surgieron la misma noche de los comicios, después de que el Tribunal Supremo Electoral suspendiera, por cerca de 23 horas, el sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), que provocó reclamos de los partidos políticos, representantes de la dirigencia cívica nacional y de organismos internacionales. A pesar de las protestas, los vocales del Órgano Electoral divulgaron, cinco días después, los resultados del cómputo que colocaban a Evo Morales a primer lugar con el 47,08% de los votos, frente al 36,51% del opositor Carlos Mesa, de la alianza Comunidad Ciudadana.

El aspirante a la reelección lanzó una medida desesperada para anular el resultado y convocar a una segunda vuelta, como exigían los cívicos y la oposición. Sin embargo, la propuesta no fue aceptada, ya que para el 30 de octubre en el país había tres muertes por causa de los hechos violentos generados por el fraude.

Entre los ciudadanos fallecidos figuraban los cívicos Marcelo Terrazas y Mario Salvatierra, que perdieron la vida durante un enfrentamiento con masistas ocurridos el 30 de octubre en la localidad de Montero. A partir de esas muertes aumentaron los pedidos de renuncia.

Las presiones en contra de Morales aumentaron en todo el país. El 24 de octubre Morales viajó a Cochabamba, donde ofreció dictar talleres y seminarios de cómo bloquear las calles, en alusión directa a las protestas pacíficas que se desarrollaban en Santa Cruz.

“Me he sorprendido, ahora dos, tres personas amarrando ‘pititas’, poniendo ‘llantitas’, qué paro es ese. Soy capaz de dar talleres, seminario de cómo se hacen las marchas, a ellos para que aprendan”, sostuvo Morales, que sin querer dio nombre a la denominada “Revolución de las pititas”.

Al momento de renunciar Evo Morales anunció, en su cuenta oficial de Twitter, que permanecería en el país. “Quiero que sepa el pueblo boliviano, no tengo por qué escapar, que prueben si estoy robando algo. Si dicen que no hemos trabajado, vean las miles de obras construidas gracias al crecimiento económico. Los humildes, los pobres que amamos la patria vamos a continuar con esta lucha”.

Dos días después de su mensaje televisado, Morales escapó a México, país que le concedió refugio político. En el avión fletado por la Fuerza Aérea Mexicana también se encontraban a bordo Álvaro García Linera y Gabriela Montaño, con los que se mudó un mes después a Argentina.

Línea de sucesión

Horas después del alejamiento del presidente y del vicepresidente de su cargo, se produjo una seguidilla de renuncias en la cadena de sucesión de mando. El titular de la Cámara de Diputados, Víctor Borda (MAS), dimitió el mismo 10 de noviembre porque, según él, fue asediado por ataques a su vivienda y a su familia, por parte de manifestantes. Además, anunció su hermano fue tomado como rehén por los opositores al régimen.

Enseguida se conoció la renuncia de la presidenta del Senado, Adriana Salvatierra, situación que provocó la incertidumbre en el país.

El alejamiento de las principales autoridades políticas provocó un vacío de poder y surgió una ola de violencia en la ciudad de La Paz y en otros departamentos del país. En medio de la crisis surgió el nombre de la segunda vicepresidenta del Senado, la beniana Jeanine Áñez (UD), para que asumiera la jefatura de Estado de forma transitoria y de convocar elecciones generales a la brevedad posible.

La senadora fue llevada desde Trinidad, donde está su domicilio, hacia la ciudad de La Paz para que asumiera la jefatura de Estado en un breve acto celebrado en el Senado.

A solo minutos de que Jeanine Añez se proclamara presidenta del Estado de Bolivia, el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) concedió su respaldo legal a la sucesión constitucional en el marco de la Sentencia Constitucional 0003/01 del 31 de julio de 2000, que se sustenta en la “vacancia” del presidente.

El TCP se pronunció mediante un comunicado ante la grave situación política y social que vive el país y ante la renuncia del presidente, vicepresidente, así como de las presidencias de las Cámaras de Senadores y Diputados.

Enseguida, los altos mandos castrenses, liderados por general William Kalimán, en calidad de jefe de Estado Mayor de la Defensa, se “cuadraron” ante la nueva presidenta del país, a la que reconocieron como capitana general de las Fuerzas Armadas, y pusieron sus cargos a su disposición. Posteriormente lo hizo el Mando Policial.

Más de dos décadas en el poder

Evo Morales contaba con precisión milimétrica los días que llevaba ejerciendo la Presidencia del Estado Plurinacional. El día de su renuncia escribió en su cuenta oficial de Twitter: “Hemos estado en el Gobierno 13 años, nueve meses y 18 días gracias a la unidad y voluntad del pueblo. Nos acusan de dictadura los que perdieron ante nosotros en tantas elecciones. Hoy Bolivia es una patria libre, una Bolivia con inclusión, dignidad, soberanía y fortaleza económica”.

Los cuestionamientos a la permanencia de Morales en el poder fueron en aumento desde el 21 de febrero de 2016, cuando desconoció la voluntad del 53,1% de las personas que votaron por el No a la reforma de la Constitución Política del Estado para permitir la reelección indefinida. El entonces presidente y las organizaciones sociales afines al MAS intentaron anular los resultados del 21-F, provocando manifestaciones y marchas de protestas en diferentes ciudades del país.

El descontento aumentó después de que el TCP emitiera un fallo, el 27 de noviembre de 2017, que establece la aplicación preferente de los “derechos políticos” por encima de los artículos de la Constitución que limitan la cantidad de veces que una persona puede ser reelecta. La crisis estalló entre octubre y noviembre de 2019.

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Las notificaciones están desactivadas

Para activar las notificaciones: