La disposición judicial se conoció bien entrada la madrugada. El juez estableció que Zenón Mamani se beneficie con la detención domiciliaria, mientras que Néstor Huanca fue enviado con detención preventiva al penal de Patacamaya, de la Paz. Los dos ocuparon el cargo de ministro de Desarrollo Productivo durante la gestión de Luis Arce y fueron imputados por incumplimiento de deberes y conducta antieconómica, en relación al negociado de la reventa de la harina subvencionada.
La audiencia cautelar contra las dos exautoridades debía comenzar el sábado a primera hora de la tarde; sin embargo, la misma se demoró varias horas, por que la defensa de ambos presentó incidentes sobre el procedimiento de aprehensión y temas de fondo en la imputación.
EL DEBER intentó acompañar la audiencia que se desarrolló de modo virtual. Sin embargo, a diferencia de otras ocasiones, el Juzgado 11 Anticorrupción de La Paz impidió el ingreso de los medios de comunicación a la sala de audiencia virtual, en la que se exponen los alegatos de los letrados.
Al concluir la audiencia, a las 05:30, el juez determinó la detención domiciliaria de Mamani, además de medidas cautelares como el arraigo, pago de una fianza de Bs 50.000, registro biométrico cada 15 días y que la Fiscalía pueda verificar el cumplimiento de la resolución en cualquier momento.
No corrió la misma suerte el exministro Huanca, sobre quien se dispuso la prisión preventiva, por cuatro meses, en el penal del municipio de Patacamaya, a tres horas de la ciudad de La Paz. No obstante, la Fiscalía apeló la resolución del juez para ambos casos, pues considera que existen riesgos de fuga y obstaculización, por que inicialmente solicitó la detención preventiva de los dos por seis meses.
Huanca dejó el cargo en febrero de 2025 y pasó a manos de Mamani el conflicto por el desabastecimiento de alimentos en el país, además de las denuncias de corrupción en la Empresa Pública de Alimentos y Apoyo a la Producción (Emapa), cuyo gerente, Franklin Flores, fue imputado junto al dirigente de los panificadores, Rubén Ríos; ambos fueron sindicados por implementar un sistema de compra y reventa de la harina subvencionada, que generó un millonario daño económico al Estado, hecho por el cual ya están detenidos en un primer proceso.
Compra de harina por Emapa
La Fiscalía sostiene que ambos exministros no atendieron las denuncias reiteradas que recaían sobre Flores. En virtud de su cargo como titulares del Ministerio de Desarrollo Productivo, desde donde debieron realizar una auditoria a las gestiones 2024 y 2025.
Se conoce que sobre estos hechos, al menos seis diputados presentaron las denuncias por los manejos irregulares en la estatal Emapa. Sin embargo, y cada uno a su tiempo, optaron por ignorar las alertas de los opositores.
Para el fiscal Ronald Jurado Ayuviri, los dos exministros conocían lo que sucedía en Emapa, con lujo de detalles y no hicieron nada para detener los tres casos de corrupción que identificaron con nombres y montos. Seis diputados del anterior periodo constitucional enviaron peticiones de informe oral y peticiones de informe escrito sobre lo que estaba sucediendo en Emapa, las preguntas eran similares sobre contratos que suscribía el gerente general, Franklin Flores y el dirigente Rubén Ríos. Ninguno de los informes fue respondido por estos exministros, pese a que era obligación suya responder en el plazo de 15 días calendario.
Tanto Mamani como Huanca acudieron el día jueves ante la Fiscalía para prestar su declaración de descargo. Después de comparecer ante los fiscales quedaron aprehendidos hasta la audiencia cautelar que concluyó esta madrugada.
La fiscalía asegura que Rubén Ríos utilizó Emapa como un puente para el enriquecimiento familiar. El dirigente de los panificadores importaba harina desde el exterior para venderla a Emapa. Luego, haciendo uso de sus influencias, entregaba esa misma harina a diversos panificadores registrados en asociaciones. Entre los principales beneficiados se encontraban hasta 22 familiares de Ríos. Algunos de ellos ni siquiera se dedicaban a la elaboración del pan de batalla y aún así recibían la harina subvencionada.