Entre enero y los primeros cuatro días de marzo, al menos seis accidentes de tránsito dejaron un saldo fatal de 131 personas muertas y decenas de heridos; pero, más de la mitad perdieron la vida en los días del festejo carnavalero.
La seguidilla de siniestros, protagonizados principalmente por autobuses de transporte interdepartamental, fueron provocados por exceso de velocidad, la imprudencia, el consumo de alcohol y la precariedad de la señalización de las rutas, además de falta de controles, especialmente de Potosí, donde tuvieron lugar la mayoría de estas tragedias.
El 1 de marzo, el sábado de carnaval, un brutal choque frontal entre dos autobuses en la ruta hacia Uyuni dejó 37 muertos y más de 30 heridos. Entre las víctimas se encontraban cinco ciudadanos peruanos y una turista alemana.
Las primeras investigaciones confirmaron que uno de los conductores estaba bajo influencia alcohólica, un factor recurrente en este tipo de accidentes. La Policía aseguró que el conductor quintuplicó los valores admitidos y que pudo haber bebido durante el viaje por lo que evadió los controles que los policías de Tránsito realizaron en las rutas del país.
Dos días después, el 3 de marzo, un bus cayó a un barranco tras colisionar con una vagoneta en la carretera Oruro-Potosí, en Las Leñas, a 90 kilómetros de Potosí, cobrando la vida de 31 personas y dejando a 22 heridas.
La escena posterior al accidente reveló nuevamente las falencias estructurales de Potosí: la morgue colapsada, familias enteras fallecidas, cuerpos en el piso por falta de camillas y apenas un médico forense para atender la tragedia. Además, se constató que muchas de las víctimas no eran de Potosí, sino que provenían de Santa Cruz, La Paz y Oruro. Algunos aún llevaban en su equipaje la vestimenta de las fraternidades de la entrada de Carnaval en Oruro. El motorizado estaba retornando de esa ciudad.
Grover Portillo (23), el joven conductor de la vagoneta, dijo que viajaba a Challapata a visitar a sus padres. Iba con su esposa y un niño, quienes se recuperan en el hospital. Negó haber invadido el carril, pero el resultado preliminar de las investigaciones reveló que había superado los límites de velocidad aplicados en esa vía.
El fiscal del caso, Efraín Rocha, dijo a ayer a los periodistas que el conductor no tenía licencia de conducir. Explicó que verificará con el Segip si efectivamente era apto para conducir una vagoneta de ese tipo.
El organismo de Tránsito reportó un accidente en la ruta a los Yungas de La Paz, donde murió una persona; otras dos fallecieron en la ruta a Pisiga cuando chocaron con un tráiler en la camioneta en la que viajaban. El camión no tenía placas. En Santa Cruz, dos ciudanos perdieron la vida en la ruta a Minero y en La Paz se produjo otro siniestro con el saldo de una persona fallecida.
Rutas peligrosas en Potosí El 17 de febrero, antes de carnaval, un autobús cayó a un barranco en el distrito de Yocalla, en Potosí, dejando 28 muertos y 14 heridos. Solo un día después, el 18 de febrero, otro accidente de un bus interdepartamental en la carretera Oruro-Pisiga provocó 30 muertos más, de acuerdo con reportes de la Policía Boliviana. “Si cumplieran sus competencias de controlar conductores, medios de transportes y carreteras, no habría tanto sufrimiento. Abandonaron la gestión, ya están en campaña. Hay ausencia total de Estado”, cuestionó el constitucionalista José Luis Santistevan. “Este lamentable suceso debe investigarse para establecer responsabilidades. A las familias dolientes les enviamos nuestras más sinceras condolencias, deseando que encuentren la fortaleza necesaria para enfrentar estos momentos difíciles”, declaró el presidente Luis Arce, sobre al siniestro a 90 kilómetros de Potosí. El expresidente Jorge Tuto Quiroga recordó la tragedia que vivió en 1999, cuando perdió a su hermano en un accidente de tránsito en la carretera que une Oruro y La Paz. “Mi solidaridad para todos ellos. Sé cómo se sufre, entonces es difícil estar alegre en medio del Carnaval cuando uno ve tanta gente que ha perdido la vida en estos trágicos accidentes y cuánta gente que está herida y en los hospitales”, dijo Quiroga. La gobernación de Potosí declaró cinco días de luto departamental por el saldo trágico de los siniestros. La asambleísta potosina, Azucena Fuertes, relató que el impacto en la Villa Imperial fue dramático. “Las flores se acabaron en las florerías en medio del dolor”, afirmó consternada. En promedio, 24 personas murieron por semana en accidentes de tránsito en Bolivia en lo que va del año. Familiares de las víctimas, testigos y pasajeros sobrevivientes de los más recientes accidentes denunciaron que, en muchos casos los conductores exceden la velocidad permitida o manejan en estado de ebriedad. Algunos buses no cuentan con mantenimiento adecuado y las empresas presionan a sus choferes a cumplir itinerarios imposibles, lo que provoca fatiga extrema al momento de conducir. Al cierre de 2024, la aseguradora estatal Univida reportó 20.942 siniestros en el país, un 20% más que en 2023. Santa Cruz encabezó la lista con 10.572 accidentes, seguido por La Paz y Cochabamba. Motocicletas, vagonetas y minibuses fueron los vehículos más involucrados, con un alto índice de siniestros asociados a la imprudencia y la falta de mantenimiento de los motorizados. El Observatorio Boliviano de Seguridad Ciudadana y Lucha Contra las Drogas (OBSCD) señala que el 66% de los accidentes se deben a fallas del conductor, como conducir ebrio o realizar maniobras temerarias. Además, el 73% de los siniestros involucran vehículos particulares, mientras que el 20% corresponde al transporte público. En 2024, cuatro personas por día, en promedio.
La vagoneta chocó contra un autobús que viajaba de Oruro a Potosí /Foto: APG