Dirigentes de la Central Obrera Boliviana (COB), acompañados de reducidos grupos de mineros, maestros y ponchos rojos, bloquearon el centro de la sede de Gobierno como inicio de un anunciado paro indefinido, en demanda de la abrogación del Decreto Supremo (DS) 5503, que dispone la eliminación de la subvención al combustible.
En contraparte, el Gobierno del presidente Rodrigo Paz logró desarticular la unidad de la COB, al entablar diálogo con cooperativistas mineros y representantes del sector del transporte, con quienes avanzó en las negociaciones para evitar un paro nacional que, según los reportes de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), solo logró establecer 16 puntos de bloqueo.
Entre los acuerdos alcanzados con el sector del transporte público, desde el domingo en la noche, están la revisión de la hoja de costos para fijar el precio de los pasajes, tanto en las ciudades, como para los viajes departamentales e internacionales, que se estima en un máximo de 30%.
Mario Argollo, ejecutivo de la COB se reunió con representantes del Gobierno en la Casa Grande del Pueblo.
“Nosotros siempre estamos dispuestos al diálogo, atendemos la invitación del primer mandatario, en esta reunión vamos a hacer conocer nuestro rechazo y el pedido de la abrogación de este decreto del hambre, dictatorial. Vamos a comunicar el sentir de las bases, escucharemos qué tiene para decirnos el presidente y luego informaremos a nuestras bases”, fue el anuncio del dirigente de la COB.
Rechazo
“Que nos dejen trabajar, estos mineros solo saben bloquear”, expresó molesta una mujer perjudicada por las calles que se cerraron, debido a la vigilia que ayer instalaron mineros de la COB, en la ciudad de La Paz.
“La gente del pueblo no gana lo como ellos, 25, 30 mil bolivianos, como (el exlíder de la COB, Juan Carlos) Huarachi, que tenía incluso renta vitalicia”, reclamó molesto el abogado Nelson Carpio, quien se vio perjudicado al no poder ingresar a su oficina en plaza Murillo.
Desde las 8:00 de ayer, una masiva marcha de la COB bajó desde la ciudad de El Alto hacia el centro de La Paz. Sin embargo, a las 11:00, luego de recorrer algunas rutas, los trabajadores se dispersaron y solo un 20% de los marchistas decidió instalar una vigilia en los cuatro puntos de ingreso hacia la plaza Murillo.
El comandante departamental de la Policía, coronel Juan Sotopeña, en horas de la noche reportó que no hubo enfrentamientos o la necesidad del uso de agentes químicos.
“Sin embargo, varios ciudadanos denunciaron los abusos cometidos por mineros, quienes agredieron a transeúntes que les reprochaban el bloqueo de las calles. Los medios de comunicación y las redes sociales registraron a personas, supuestamente del grupo de mineros, consumiendo cerveza en la avenida Mariscal Santa Cruz, cerca de la plaza Murillo.
A las 13:00, el dirigente de la COB anunció una evaluación de los puntos de bloqueo a nivel nacional e insistió en que, de no haber abrogación del DS 5503, no asistirían al diálogo con el presidente. No obstante esa postura cambió por la noche, cuando la mayoría de los bloqueadores también se retiraron.
Pese a ese avance, en El Alto, la noche del lunes los dirigentes de la COR reinstalaron el bloqueo para impedir el ingreso y la salida de motorizados hacia otros departamentos.
En la ciudad de Oruro, las calles de la ciudad estaban vacías por el paro de transporte y, en otros departamentos como Beni y Santa Cruz, desde las terminales de buses se reportaba la disminución de viajes interdepartamentales, ante los anuncios de bloqueos en algunos puntos estratégicos.
Para el analista político, Iván Rada, “la COB se encuentra diezmada y manchada, luego de haber convivido 20 años con el régimen del MAS. Hoy, los sectores de magisterio, transporte y mineros cooperativistas marchan por su cuenta, de forma autónoma, y en el caso de choferes y sectores mineros firmando acuerdos con el Gobierno”.
El analista sostiene que los dirigentes de la COB se van quedando solos, “a un nivel comparable con las seis federaciones cocaleras del Trópico, con el señor Evo Morales. El concubinato con el MAS le pasa una dura factura al otrora ‘ente matriz’ de los trabajadores”, concluyó Rada.