Aunque no hemos llegado a un pico de atosigamiento de propaganda electoral, salvo un candidato que anda de primero por Santa Cruz, es el único que se ha referido al tema de la descentralización. Este punto es de tanta importancia porque lleva dentro de sí varios factores importantes: el pacto fiscal; los ítems de salud y educación; mantenimiento de hospitales y colegios; los programas de educación, que no sean únicamente altoperuanos, sino que contemplen la diversidad de los pueblos bolivianos; los impuestos que debieran ser descentralizados o por lo menos con una distribución apropiada a las regiones y sus recaudaciones; mantenimiento de caminos, y otros muchos más, que se encuentran debidamente explicados en un documento elaborado en Santa Cruz sobre estos importantes asuntos.
Los candidatos no se pronuncian sobre este tema de la descentralización, porque obviamente, tienen la mentalidad centralista de manejar el poder (si acaso llegasen) disponiendo de los recursos, de los medios dentro del mismo gobierno y lo menos que quieren si son gobierno, es que les cobren sus promesas que, sobre este tema, sí se lo haría. Es un riesgo que ningún candidato centralista (es decir todos, salvo uno) pueden asumir.
De repente, con la papeleta electoral con las fotos en limpio (lo único limpio que tienen los políticos), empezaran a tocar este tema, pero sin temor a equivocarme, va a ser de raspapinchete. Y las respuestas van a ser similares, que, por supuesto están considerando dentro de sus planes de gobierno, que son asuntos muy importantes y que se les va a dar el lugar que corresponda, de eso a que cumplan, sería como clasificar al Mundial a Bolivia jugando en Santa Cruz.
Los que analizan y están metidos en el tema, consideran que la conformación de la Asamblea Legislativa va a estar compuesta por lo menos con 5 o 6 bancadas, todas con sus intereses divergentes entre ellos, pero cumpliendo lo que su grupo necesita para tener poder y recursos económicos y rendirle cuentas a su jefe.
Con ese panorama las negociaciones entre bancadas (más que negociaciones serias, son de cuanto me ofreces o cuanto me vas a dar y que quieres a cambio) lo que menos van a considerar es al país y sus necesidades y, si por alguna coincidencia o desubicación, alguien les preguntara de sus promesas electorales, las respuestas van a ser las mismas (no importa la bancada o su color o su tintura) que lo están haciendo pensando en el bien del país.
Las cuatro medidas urgentes y fundamentales el mismo día que el que gane asuma el poder debe encarar, no necesita del parlamento (felizmente), porque son medidas del gobierno que se las hace mediante decretos supremos: seguridad jurídica; suspensión de prohibición de importar productos transgénicos; derogación de todas las disposiciones que se refieren a la prohibición de exportación y amnistía general.
Es un 21060 de recuperar Bolivia para que no se muera, que se necesita un estadista para dictar, firmar y promulgar. Ver a un candidato de los que a diario nos prometen todo, que pueda hacer algo similar, como dice esa canción popular, difícil muy difícil.
Que sigan regalando gorras, poleras y escobas, porque no veo uñas de guitarrero a nuestros candidatos.