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“Willka Kuti” tan inventado como la wiphala

Jueves, 20 de junio de 2024 a las 20:00
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El "Willka Kuti del 21 de junio quizás sea la segunda fecha inventada más famosa de Bolivia, después del Día de la Amistad (23 de julio) impuesta con fines comerciales por la empresa Inspiración Cards en los años 90’ts.
Algunos creen celebrar el año 5.532 con un falso aire milenario, recibiendo los primeros rayitos del sol (con bloqueador de “skincare treatment”). No obstante, esta festividad denominada Willka Kuti (retorno del Sol), Inti Raymi (fiesta del sol) o Machaq Mara (Año Nuevo) en el país, fue inventada recién en la década de los 80, con fines turísticos llenar Tiwanaku de hippies ayahuasqueados, por el indianista Germán Choquehuanca Condori (autodenominado Inka Waskar Chukiwanka); quien también se atribuyó haber diseñado la wiphala que hoy conocemos en una computadora prestada.
Esa fecha fue rescatada por el ex presidente Carlos Mesa, sin ningún sustento histórico, mediante su Ley 3018 de 2005 que declaró el 21 de junio como Año Nuevo Aymara y patrimonio nacional. Esto ocurrió antes de la expedición del Decreto Supremo Nº 173 del 17 de junio de 2009, que instituyó el feriado del 21 de junio con fines de simbolismo político deconstructivo.
Para mayor abundancia se debe señalar que el 20 de junio del 2001, el indianista Germán Choquehuanca Condori escribió el artículo titulado “Machaq Mara del Tawantinsuyu”, en el que reconoció haber manipulado el denominado “Calendario Mara Wata de 13 meses y un día suelto”, inventándose la reciente festividad del Willka Kuti con lo que probadamente resulta que no es “ancestral”.
En ese artículo Choquehuanca Condori narra que, en 1979, cuando viajó a Tiahuanaco “(‘) para diagnosticar la conciencia que tenían sus hermanos sobre el Intiraymi”, llegó al pueblo “para proponer la práctica del recibimiento del Inti Tata el 21 de junio, sin embargo, cuando conversó sobre esto con los vecinos ellos le cuestionaron e incluso un hermano aymara le llamó diablo y ‘sajhra’ y que ellos solo reconocían el 1 de enero como el año nuevo cristiano además por ser ese día el de la circuncisión de cristo.” (sic). Al notar esa reacción, el autor se frustró, y en la actualidad nos permite verificar que históricamente los habitantes altiplánicos están profundamente cristianizados a pesar de los intentos políticos por deconstruir esa fe y verdad.
Por otro lado, no deja de resultar curioso que celebren un “año nuevo aimara, amazónico y del Chaco” de un solo día, sin otras fechas porque carecen de un calendario completo y con fundamentos históricos serios que les permita cómputo alguno. Además, lo hacen el 21 de junio dentro de nuestro calendario cristiano o gregoriano, paradójicamente.
Los historiadores y antropólogos serios desmienten ese falso calendario con más de 5.000 años (de supuestos cinco ciclos anteriores a 1492). Puesto a que, por ejemplo, los primeros asentamientos agrícolas en ese territorio son de 1.500 años antes de Cristo, y el desarrollo en Tiwanaku se dio en el 400 de nuestra era. (Ver en trabajos de Carlos Lemuz, Alexis Pérez, Jédu Sagárnaga, Thérèse Bouysse-Cassagne et al.).
Durante el periodo de gobierno Evista algunos de sus defensores ayahuasqueados, incluso, llegaron a afirmar que esos ciclos anteriores a 1492 no representan cinco milenios, sino 160.000 años. Y en sus relatos aparecen hasta Anunnakis. Con lo que quedó probado que cada año que pasaba deformaban más el ficto cómputo de su calendario, introduciendo nuevos personajes, y creyéndose seres eternos, sin principio ni final.
En fin, los yatiris seguirán haciendo su ritual" persignándose cristianamente.

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