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No se oye padre

Jueves, 15 de mayo de 2025 a las 00:00

Lo usual y corriente que asistimos cada día, son marchas y bloqueos y peticiones sobre todo y para cualquier cosa. No hay ciudad en el país que esté libre de esta plaga de cantidad de personas que marchan con pancartas y a gritos pidiendo y exigiendo algo, cerrando instituciones y dejando sin atención al público, sin importar lo que les pueda pasar o el perjuicio que les causan.


En el variopinto panorama de peticiones, nos encontramos con aquellas que le exigen al gobierno central una serie de situaciones que simplemente considerarlas ya es imposible. Dos motivos para esa imposibilidad, le exigen al gobierno central que cambie su política económica, algo inaudito, porque la han construido durante 20 años el querer que se cambie esta política y justo cuando ya solo quedan pocas semanas para las elecciones, le piden algo que no lo van hacer, porque esa política económica, que conlleva además una serie de variables dentro de su pensamiento político que han sido y son inmodificables, salvo que se cambie a quienes detenten el poder; no obstante, las organizaciones de todo tipo, insisten en marchar, bloquear, entorpecer las actividades diarias, en sus exigencias que no van a ser escuchadas, porque no tienen sentido de oportunidad y mucho menos de voluntad.


Viene a colación aquel cuento del que fue a confesarse y cuando el cura le propina un fuerte llamado de atención y exigencia de cambios, el que se confiesa le dice “no se oye padre” así pretende salvarse de las penitencias. Exactamente ocurre lo mismo, ante las múltiples peticiones al gobierno central para que cambie, lo que no va a cambiar nunca mientras ellos detenten el poder, no se oye padre.


Se repiten hasta el cansancio los reclamos, con acciones que no perjudican al gobierno, pero si lo hacen a la población en general que debe soportar manifestaciones, corte de circulación de vehículos y consiguiente perjuicio diario para poder desenvolver sus actividades, porque alguien esta pidiendo al gobierno que cambie su política, su forma de ser, pensar y actuar, sobre situaciones que -reitero- han venido trabajando durante las dos últimas décadas y no lo va hacer, podrá convocar a reuniones o recibir en la casa del pueblo a los reclamantes, podrá ofrecer soluciones a sus peticiones, pero eso dura hasta que salen de la reunión y todo sigue igual, porque no lo van hacer.


Los reclamantes salen de la reunión para enfrentar a los medios de comunicación y tener sus cinco minutos de fama, dejando constancia que han presentado sus reclamos y que el gobierno atendió sus argumentos, y ahí muere todo, el gobierno se sacude de esos reclamos, los reclamantes ya van a tener que pensar cuando volver a sus reclamos y peticiones no cumplidas.


Todo reclamo al gobierno es el martirio para la población paceña, así como los reclamos regionales, principalmente a las alcaldías, tienen el mismo efecto de perjuicio con marchas, bloqueos y cierres de instituciones, y las mismas actitudes de las gobernaciones y alcaldía, que al final confirman el no se oye padre.         
 

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