Una vez ms, estamos en tiempo de alborozo por la Navidad, un evento mundial que, como todo en la vida y pese a todo el ajetreo que conlleva, ser fugaz, pasar y probablemente dejar poca huella en la vida de la generalidad de las personas, cuando, la Navidad, ms que un mero recordatorio del nacimiento de Jess, debera ser un tiempo que nos lleve a meditar sobre lo que es la vida natural y, la principal, la espiritual, la vida eterna, siendo que antes que nos demos cuenta los aos pasan y partimos de este mundo. Surge, entonces, la pregunta: Y, despus, qu? Como ya es costumbre, antes de la celebracin de la Navidad, cada 25 de diciembre -fecha que, dicho sea de paso, no coincide necesariamente con el da del nacimiento del Redentor- aparecen los deslumbrantes arbolitos y decoraciones con adornos y brillantes luces que engalanan edificios, plazas y casas, sin embargo, la esencia del festejo no queda clara, en otras palabras, que el centro de la celebracin debera ser Jesucristo, quien siendo el Hijo de Dios se hizo hombre por amor a nosotros, viniendo al mundo para nacer sin pecado, vivir sin pecado y hacerse pecado en la cruz del Calvario, muriendo por Ud. y por m, cargando sobre s nuestras faltas, en un cruento sacrificio reconciliatorio con Dios Padre, a partir de su gloriosa resurreccin. se debera ser el recordatorio en Navidad. Jess de Nazaret, parti la Historia en dos con su nacimiento hace 1991 aos y para la Humanidad pas a haber un antes y un despus en lo que hace a la posibilidad de optar entre la condenacin eterna -sin Cristo- y la salvacin del alma -con Cristo- y, ojo, eso no lo hizo el Nio Jess, sino, quien fue torturado, desfigurado, crucificado, muerto, sepultado y resucitado: Jesucristo, hombre! Desde su mismo nacimiento, Jess no pas desapercibido en el mundo, principalmente en el mbito poltico y religioso, tal el caso del sanguinario Herodes que, intent matarlo siendo nio, sin lograrlo, aunque quien s lo hizo, muchos aos ms tarde, fue la casta religiosa que lo desconoci, como estaba profetizado que ocurrira: a lo suyo vino y los suyos no le recibieron, ms bien, lo crucificaron. Como hombre, Jess se despoj de su deidad, naciendo en la cuna ms humilde, un pesebre, para vivir en santidad a lo largo de sus 33 aos en el mundo, siendo su doctrina principal, el cumplimiento de la Ley Real en su mxima expresin: el amor que implica perdn, tolerancia, benignidad, bondad, misericordia, compasin, justicia, caridad con los enfermos, pobres, viudas, hurfanos y desvalidos, motivo por el cual, siendo incomprendido por el establishment de su poca, fue insultado, despreciado, agredido, perseguido y, finalmente, asesinado. No s si lo saba, pero, como suele ocurrir cuando tales facetas se hacen carne en una persona, Jess experiment el rechazo de los religiosos que se saban de memoria las Escrituras, que alababan a Dios con sus labios pero que con sus hechos lo negaban, y, como Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, en una inmolacin perfecta carg sobre s todos los pecados de la Humanidad, los de antes, los de su tiempo y los que sobrevendran a futuro, llegando a sufrir por ello la ms dolorosa soledad en la cruz, al no poder estar Dios en presencia del pecado, siendo que, quien no cometi pecado, se hizo pecado por nosotros. En esta Navidad le invito a que pueda pasar de ver al Nio Jess en su pesebre, a ver a Jess hecho hombre, crucificado en la cruz. Jess, el Hijo de Dios, vino a la Tierra para cumplir la voluntad de su Padre, de darse en sacrificio perfecto para quitar el pecado de la Humanidad, porque tal condicin nos llevaba a la condenacin eterna. Jess, como la nica posible vctima propiciatoria, derram su sangre y dio su vida, para borrar el pecado del mundo. Jess muri en la cruz, sin embargo, al tercer da resucit para, despus de un breve tiempo, ascender con cuerpo glorificado al Cielo, desde donde un da vendr a juzgar a los vivos y a los muertos. Est preparado para ello? Hasta antes de Jess, todos estbamos condenados y camino al infierno, sin embargo, a partir de su obra redentora perfecta, existe la posibilidad de pasar de la muerte a la Vida, de las tinieblas a su Luz admirable, del tormento a la salvacin eterna, porque Jess es el Camino, la Verdad y la Vida y nadie llega al Padre, sino por l. La salvacin del alma no es por obras, es por gracia, un regalo inmerecido de Dios. Si Jess muri por Ud. para que sus pecados sean perdonados y para que con ello tenga la posibilidad de vivir por la eternidad en la presencia de Dios, y, si para lograrlo el nico requisito es rendirse al seoro del Hijo de Dios no valdra la pena que en esta Navidad le diga Ud. de todo corazn: Jess, perdona mis pecados, entra en mi corazn, cambia mi vida, te recibo como mi Seor y Salvador? Porque de tal manera am Dios al mundo, que ha dado a su hijo unignito para que todo aquel que en l cree, no se pierda mas tenga vida eterna (Juan 3:16).