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La crisis económica se impuso al relato de la guerra política

Domingo, 29 de diciembre de 2024 a las 13:16

El año 2024 estuvo marcado por la crisis económica y la guerra interna en el Movimiento Al Socialismo (MAS). La instalación de un mercado paralelo de divisas, con una devaluación de facto del 60%; la falta de combustibles que son imprescindibles para la minería, el agro, el transporte y otras actividades de la economía, sumado a la inflación acumulada más alta de los últimos 16 años marcan un panorama difícil de soslayar para los bolivianos de a pie, para emprendedores, importadores, industriales, constructores, etc. En paralelo fue creciente la pugna política con denuncias y ataques mutuos que definieron un relato que ocupó la agenda, pero que no opacó la realidad cotidiana de informalidad, necesidad y angustia ciudadana.

El Gobierno tiene una lectura en la que culpa de todos los problemas a factores ajenos a su propia gestión: a la oposición parlamentaria, a la especulación y al contrabando, a los bloqueos de caminos, etc. Los expertos en economía subrayan que el modelo económico hizo aguas y anticipan que el futuro no es alentador, porque el presidente insiste en aplicar fórmulas que generan mayor déficit fiscal, poco aliento al sector privado y que, en suma, profundizan la crisis económica.

En el plano político, la cúspide del año estuvo en el fallido asalto militar al Palacio de Gobierno. Asimismo, el año estuvo marcado por bloqueos de caminos. La respuesta del arcismo llegó con procesos judiciales a Morales por trata de personas y por liderar el corte de vías.

Otro factor de gran desestabilización ha sido la autoprórroga de los magistrados del Poder Judicial, particularmente del Tribunal Constitucional Plurinacional, porque así se convirtieron en un suprapoder que quebró la institucionalidad y la misma Carta Magna, actuando en función de intereses coyunturales del Poder Ejecutivo. A ello se sumó la ineficiencia del Legislativo, con atribuciones anuladas, así como con acciones que devaluaron su carácter y su funcionalidad en democracia.

A pesar de ello, el sector privado continuó haciendo propuestas para generar más oportunidades y también siguió invirtiendo, aunque sus representantes dicen que se trata de un momento altamente desafiante.

El episodio más doloroso fue la devastación de 10 millones de hectáreas, causada por incendios forestales provocados, permitidos y que alentaron el negocio inmobiliario de la tierra.

En Deportes, 2024 marcó un antes y un después con la selección nacional de fútbol. El cambio de director técnico implicó un cambio de enfoque y dejó alegrías a la hinchada. Lo que no cambió fue la participación de atletas bolivianos en las Olimpiadas de París 2024. Llegaron con su propio esfuerzo y representaron bien al país.

En pocos días comenzará el año del Bicentenario y Bolivia recibirá el año con esperanza de días mejores, para recuperar su calidad de vida y confiada en que la democracia permitirá una transición gubernamental como lo establece la Carta Magna. El camino es cuesta arriba y eso demanda visión de estadista, claridad de objetivos y decisión para transformar el país

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