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Inflación y caos económico en Bolivia: Urgencia de un nuevo modelo y marco legal estable

Jueves, 13 de febrero de 2025 a las 20:41

La inflación es un fenómeno monetario que afecta la economía de cualquier país cuando se imprime dinero sin respaldo productivo y se aplican políticas fiscales irresponsables. 


En Bolivia, la situación económica se ha deteriorado significativamente debido a una serie de errores en la administración gubernamental, que han profundizado el déficit fiscal y generado incertidumbre en los mercados. 


La emisión descontrolada de dinero, el gasto público excesivo y la falta de seguridad jurídica han sido algunos de los principales factores que han contribuido al problema inflacionario. Ante este panorama, es urgente tomar medidas concretas para corregir el rumbo y evitar que la economía del país colapse.


Antes de continuar, es necesario comprender que la inflación se produce cuando la cantidad de dinero en circulación crece más rápido que la producción de bienes y servicios. 


En Bolivia, la política del Banco Central ha sido errática, permitiendo la emisión de dinero sin respaldo, lo que ha incrementado la liquidez de forma artificial y ha generado un aumento descontrolado de los precios. Este exceso de circulante reduce el poder adquisitivo de la moneda y afecta directamente a la población, especialmente a los sectores más vulnerables, que ven cómo sus salarios pierden valor día a día.


Añadiendo, que la falta de disciplina fiscal del Gobierno, contribuye a este fenómeno monetario y nefastas consecuencias, porque, en lugar de reducir el gasto público y promover una política de ahorro, las autoridades han optado por incrementar el déficit mediante el endeudamiento y la emisión monetaria descontrolada. 


Pésima estrategia que ha demostrado ser ineficaz en otros países de la región, como Argentina y Venezuela, donde la inflación ha alcanzado niveles catastróficos debido a políticas similares.

La sustitución de importaciones ha sido otro error de la política económica. En lugar de fomentar la inversión privada y la diversificación productiva, el Gobierno ha optado por restringir las importaciones con la excusa de fortalecer la producción nacional. Sin embargo, la industria boliviana no tiene la capacidad de suplir la demanda interna, lo que ha generado desabastecimiento y especulación. Además, las trabas a la importación han afectado a los pequeños y medianos empresarios, que dependen de insumos extranjeros para mantener sus operaciones.


El Banco Central de Bolivia, en lugar de actuar como una entidad autónoma encargada de garantizar la estabilidad monetaria, ha sido utilizado como una herramienta política para financiar el gasto del Gobierno. La falta de independencia del Banco Central ha generado pérdida de credibilidad y ha impedido que se implementen políticas efectivas para controlar la inflación. 
Se necesita una reforma urgente para devolverle su autonomía y garantizar que sus decisiones se basen en criterios técnicos y no en intereses políticos.


Para corregir la crisis inflacionaria, es fundamental adoptar una serie de medidas a corto y mediano plazo. En el corto plazo, se debe reducir drásticamente la emisión monetaria y estabilizar la política cambiaria para evitar la fuga de capitales. Es imperativo que el Gobierno reduzca el gasto público en sectores improductivos y elimine los subsidios innecesarios que solo generan distorsiones en la economía.


A mediano plazo, se deben implementar reformas estructurales para fortalecer la producción y generar un entorno favorable para la inversión. Esto incluye garantizar seguridad jurídica para los inversionistas, eliminar barreras burocráticas y fomentar la competitividad. Además, se debe reducir la dependencia del Estado en sectores estratégicos y promover la participación del sector privado en la economía.


La estabilidad económica no se logra con discursos populistas ni con medidas arbitrarias. Se requiere un compromiso real con la disciplina fiscal, la independencia del Banco Central y el respeto a la libre empresa. 


Si Bolivia no corrige el rumbo ahora, el futuro económico del país estará marcado por la inflación descontrolada, la escasez y el empobrecimiento de la población. 


Es momento de actuar con responsabilidad y adoptar políticas que garanticen la estabilidad y el crecimiento a largo plazo de nuestro país.

 

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