No tengo el dato de cuánto tiempo ha llevado el proceso electoral hasta el día de las elecciones. El denominador común en toda esa época estaba sobre una premisa: que se iba a dejar a un lado las políticas dentro del socialismo del siglo XXI y que el partido hegemónico de dos décadas iba a perder y ser sustituido por políticas de derecha y centro-derecha.
Esa era la premisa hasta el día de las elecciones, e irrumpe como primero un outsider como Rodrigo Paz y queda de segunda la agrupación Libre de Tuto Quiroga, desplazando fuera del balotaje a Samuel Doria Medina.
Durante la época de las elecciones y los debates, Rodrigo Paz consiguió que se lo tome en cuenta e hizo conocer algunas de sus propuestas, que si bien no eran totalmente de derecha, como las de sus contendores, tampoco aparecía como un centro-derechista, sino más centro-izquierdista. Todos, sin embargo, tenían el propósito de diseñar políticas para reconstruir un país destrozado en 20 años, y, debido a ello, podíamos vislumbrar que se iba a cambiar la Asamblea Legislativa para que se trabaje en conjunto y coincida en la reconstrucción del ordenamiento jurídico para desmantelar la estructura masista que se metió en todos los aspectos y recovecos jurídicos, formando un esquema plurinacional que les permitió gobernar sin pensar en el futuro y más para su beneficio personal.
El candidato Tuto Quiroga propone que, sin esperar a que se instale la nueva Asamblea Legislativa, se empiece a trabajar en las profundas reformas y cambios urgentes y necesarios, para modificar la Bolivia plurinacional por una nueva Bolivia que enfrente los próximos 200 años y que, una vez el nuevo presidente asuma el cargo, ya se habría adelantando parte de lo burocrático para enfrentar el inicio de la reconstrucción económica y social tan urgente y necesaria.
Tengo mis serias dudas de que eso suceda, después de haber vivido tantos procesos electorales, salvo en 1985, cuando los líderes políticos tuvieron el pensamiento y la política de “primero Bolivia” para sacarla del pozo. Ahora, ojalá me equivoque, no va a pasar esa situación extraordinaria, porque el pensamiento de quienes esperaríamos que actúen pensando en Bolivia, no lo van hacer. Van a priorizar, como siempre, sus intereses políticos y personales.
Las propuestas de Rodrigo Paz ingresan de soslayo al aspecto económico; él está más interesado, junto a su candidato a vicepresidente, en la parte de crear los mecanismos para modificar de alguna manera el tejido social imperante. No se sabe cómo enfrentará la búsqueda de financiamiento para comprar combustible; tampoco se conocen sus políticas para recuperar el uso del dólar americano, tan imprescindible en la economía boliviana, ni cómo empezará a superar la gravísima crisis económica que está sufriendo el pueblo y el país, y mucho menos, cómo encarará las reformas constitucionales urgentes para respaldar los cambios imprescindibles que se necesitan para reconstruir el país.
El candidato Paz es dueño de una elocuencia formidable: todo lo que se le pregunta contesta sin realmente contestar y utiliza bastante tiempo en esa respuesta. Es una habilidad política incuestionable.
En el otro lado, tampoco hay un candidato que responda puntualmente las preguntas. Se distrae usando analogías, situaciones del pasado- En ambos casos, no se obtienen respuestas de blanco o negro.
Ahora debemos esperar este tiempo (Uds. entienden por qué hay que esperar tantos días) hasta la segunda vuelta. Mientras tanto la crisis avanza y el pueblo sufre.