Debate en el mercado. La disputa de los dos candidatos vicepresidenciales en esta segunda vuelta promete ser una fábrica de memes inagotable. La primera de ellas, la de JP Velasco (Libre) junto a una silla vacía en el mercado Abasto esperando a Edman Lara (PDC), tuvo innumerables versiones. Más allá de las burlas, la escena tiene varios aspectos relevantes. La decisión de llevar el debate a un mercado realza el valor del voto popular en un sector, el gremial, que ha mostrado sobradas evidencias de un distanciamiento respecto al oficialismo masista (han sido cuantiosas las marchas realizadas contra las políticas económicas del gobierno). También conlleva un factor social entre Lara, identificado con las clases trabajadores, y Velasco, reflejo de las élites.
Debate en el Tik Tok. Fue otro de los escenarios propuestos por los belicosos vicepresidenciables para un posible debate. A diferencia del anterior escenario, el público destinatario de esta plataforma es mayoritariamente joven y ansía, de una u otra manera, un referente político nuevo, lejos de los actores políticos que han protagonizado este primer cuarto de siglo. En Tik Tok, los jóvenes imponen su lenguaje y sus reglas. Y en este escenario, Velasco y Lara llegan en igualdad de condiciones. Uno, el de Libre, alentará la esperanza de miles de jóvenes que aspiran con emprender y crecer por sus propios esfuerzos. El otro, el del PDC, se fortalecerá en su naturalidad expresiva y en su dominio del ritmo tiktokero que combina los discursos serios con las acciones jocosas.
Debate de cara a las urnas. Será el gran reto y, en este escenario protagónico, Rodrigo Paz y Tuto Quiroga serán los actores principales. En la mesa hay muchas dudas, muchas inquietudes y mucho hastío. La insistencia en sostener una campaña fragmentada, donde por un lado se enfatizan las propuestas y por otro lado se alimenta la guerra sucia con ataques, acusaciones y desprestigios, no cala en la población. El objetivo de superar al masismo tiene que asentarse en políticas reales de renovación institucional, apertura económica y transformación social. Solo así, Bolivia ganará en las urnas.