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Cara a cara

Sabado, 16 de agosto de 2025 a las 03:00

“La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose”. Solo la maestría literaria, y reflexiva, de Julio Cortázar puede sintetizar de manera tan idílica lo que mañana viviremos los bolivianos. Casi 8 millones de ciudadanos se darán cita en las urnas con la esperanza puesta en un mejor futuro para un país ahogado por la crisis económica y atenazado por la conflictividad social. Con el voto, depositaremos también una buena cuota de esperanza, pues validaremos a un candidato, en una propuesta las soluciones a la crisis. Y en ese simple gesto de delegación y confianza está puesta nuestra ilusión de vida para los próximos años. La suma de voluntades, de esperanzas, marcarán el destino de Bolivia.

“La esperanza es un buen desayuno, pero una mala cena”. El escepticismo científico del que hacía gala el filósofo inglés Francis Bacon es la otra cara de la moneda. El resultado electoral, que conoceremos seguramente la noche del domingo, traerá alegría para algunos, pero decepción para muchos. Será el lunes cuando estemos en la necesidad de enderezar el rumbo y establecer los puntos de acuerdo para armonizar la convivencia política y social del país. Solo cuanto todos avancen en una misma dirección se logrará establecer las bases firmes para superar la crisis, recuperar la confianza y avanzar hacia días mejores para todos. El lunes, después de la resaca electoral, Bolivia se convertirá, nuevamente, en la prioridad de unos y otros. Solo así, los bolivianos podremos nutrir la esperanza de razones sólidas.

 

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