¡Cuánta ternura me provocó la historia de Leonel! Arriba en el podio, en el lugar del ganador, con chinelitas amarradas con alambre, mientras los otros competidores calzaron zapatillas deportivas. Con mucho agrado leí sobre su hazaña ejecutada en el barrio Los Pinos, en Yapacaní, y disfruté el video del chiquillo con el número 71 en el pecho, mirando a sus oponentes calentando con los tenis puestos sobre la calle de tierra. Pero Leonel no se acobardó, ni siquiera cuando los otros muchachitos le advirtieron: “te vamos a ganar, vas a quedar de último”. Más pudieron sus ganas de correr que la falta de calzado adecuado, ¡qué ejemplo de humildad y ganas de ganar! Bravo Leonel, y que la vida y los que apenas se animan a ser espectadores, no apaguen nunca tus ganas de ser.
¿Qué otra buena noticia leí? Que Vladimir Peña, el ex secretario de la Gobernación cruceña, después de cinco meses de haber sido diagnosticado con un cáncer agresivo, luego de dos cirugías, ocho sesiones de quimioterapia y 33 días hospitalizado, le sigue sonriendo a la vida. Con mejor semblante, excelente actitud y un gran agradecimiento hacia propios y extraños que colaboraron por su causa y le transmitieron buen aliento, contagia su luz. Alguna vez lo entrevisté o le pedí que me dé un ‘empujoncito’ para lograr alguna declaración del entonces gobernador Rubén Costas y lo recuerdo siempre amable, de hablar pausado, nunca vi que los avatares de la política lo sacaran de quicio. Se nota que su don de gente no lo ha perdido ni en la adversidad, cuánto me alegro por eso y deseo que siga adelante.