¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Clasificados

Cara a cara

Sabado, 09 de agosto de 2025 a las 03:17

Dicen que la política es como el ajedrez. Los estrategas planifican y cuidan cada acción. Recurren a encuestas y proyectan la campaña con el propósito de alcanzar la victoria. Al igual que el milenario juego, saben que un error puede costar la partida. Por eso, miden con cautela los pasos a dar y observan, con gran interés, el recorrido de los contrincantes. Incluso, los más visionarios estrategas, ensayan y entrenan con sus candidatos los posibles escenarios para mejorar su presentación y ser más convincentes. Todo por conquistar los votos y ganar la partida

En el ajedrez prima el honor. Las trampas en el ajedrez, se pagan cara. Ha diferencia de lo que ocurre en la política, donde los estrategas recurren constantemente a los engaños para alcanzar su objetivo. Y desvirtúan, en este accionar, el sentido más noble de la política: el arte de gobernar al ciudadano y aportar soluciones a sus necesidades. Cada vez más, el criterio de ‘todo vale’ se impone en las campañas con el fin de encumbrar al rey propio y tumbar, a como dé lugar, al rey ajeno. Sin trampas, al parecer, no habría estrategia viable.

Los peones son el alma del ajedrez. Y, siguiendo la analogía, el ciudadano es el alma de la política actual. Aunque candidatos y partidos quieran robarle el protagonismo. Con su voto, el ciudadano define a las próximas autoridades que, en honor al sistema democrático mismo, deben gobernar por y para la gente. Sí, así de disruptivo. Después de muchos, muchísimos años, de sometimiento al estamento político y del eufemismo electoral del ‘voto útil’; este 17 de agosto el ciudadano otorgará la confianza, y la responsabilidad, a las nuevas autoridades con la instrucción implícita de encaminar la convivencia social, política y económica de Bolivia. 
 

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Las notificaciones están desactivadas

Para activar las notificaciones: