Ausente en los debates. Mientras los focos, y las críticas, se centran en la estrategia de ausentarse en los debates asumida por un candidato, pocos refieren a la otra gran ausencia en foros y debates. En las diversas fórmulas implementadas para estos encuentros, se ha dejado de lado, espero que no de manera deliberada, aspectos cruciales para la inclusión social: salud, educación y seguridad. Bien saben los estrategas en campañas que las propuestas referidas a estos aspectos no suman votos y, más bien, despiertan suspicacias en los votantes.
Mucho más que bonos. El Gobierno del MAS simplificó las políticas sociales a la entrega de bonos y la permisividad extrema a sus sectores afectos. Poco o nada avanzó en la concreción de condiciones dignas que contribuyan a la mejora en la calidad de vida. Basta observar la precariedad de nuestro sistema de salud público o las falencias irresueltas en el sistema educativo. Aun así, las propuestas de los diversos frentes resultan vagas, genéricas y, para nada, resuelven los problemas estructurales en estos aspectos prioritarios para el cotidiano de la gente.
La chabacanería se impone. Llama la atención la agresividad de algunos postulantes en los debates. Desaprovechan la oportunidad de exponer sus propuestas para arremeter contra los contrincantes con insidia y alevosía. Creen que, mostrar las debilidades del rival equivale a forjar una imagen positiva de uno mismo. Lejos están de atraer la simpatía de los votantes, cansados ya del vulgarismo reiterativo que emana de la Cámara de Diputados. Consideran, a estas alturas, que un buen meme arrastra una validación política.