Nunca antes me tocó ver a ciudadanos infractores cumplir horas de trabajo comunitario, pero este miércoles, en la zona del mercado Los Pozos, vi a un grupo de hombres con los pantalones arremangados, descalzos y metidos en la laguna artificial del Parque El Arenal, limpiando y recogiendo basura con rastrillo en mano. Me di cuenta que no lo hacían como voluntarios porque vi que el trabajo lo supervisaban servidores de la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP).
Más tarde me enteré de que sanción de trabajo comunitario se la impusieron a ciudadanos que infringieron la Ley 259, que regula el expendio y consumo de bebidas alcohólicas, y pensé que estuvo muy bien. Hace rato que paso por ese parque y me apena ver el agua sucia y el sitio descuidado.
Si bien se trata de un paseo público que debe ser cuidado por el municipio, me pregunté ¿Qué tal sería si entre todos le devolvemos al Parque El Arenal el protagonismo de antes? Su rescate, pese a estar en una zona considerada roja por los recientes asaltos (incluido un asesinato la semana pasada) y presencia de consumidores de drogas, no debería ser considerado una causa perdida. A un par de meses de la fiesta septembrina, ojalá, podamos ser testigos de un resurgir, al punto de que nos animemos a caminar por el parque, a disfrutar el recorrido regateando por los productos de primera necesidad, a merodear por el pasillo de los objetos típicos y a comprar toda clase de hierbas medicinales y aromáticas a los pies del viejo cupesí, ¡Cuánta ficción!