No todos los días se puede escribir sobre algún colega periodista celebrando una buena nueva, y esta vez sí hay motivos y más aún cuando se trata de alguien de la casa, me refiero a la periodista de EL DEBER, Silvana Vincenti, que fue elegida por unanimidad como la ganadora del Premio Nacional de Libertad de Expresión 2025, el más alto galardón otorgado por la Asociación de Periodistas de Santa Cruz.
Su nombre ya venía sonando en las redes sociales, desde donde querían hacer viral el pedido de que ella sea reconocida por todos los premios sobre periodismo que se entregan en nuestro medio y nuestro país, como una forma de aplaudirla, pero también de respaldar a una trabajadora de la información que luego de destapar un escándalo internacional de tráfico tierras, estaba siendo amenazada.
No todos los periodistas tienen interés en temas de medioambiente y tenencia de la tierra, es más, no todos le entienden, y Silvana, lejos de arrojar la papa caliente, ha puesto su atención y dedicado horas de investigación a estos temas, el más reciente, el caso inverosímil de Kaylasa, un Estado ficticio que tentó a indígenas bolivianos para que alquilen sus territorios por mil años. Bravo por Silvana, que con su investigación destapó un caso que iba a ser un antecedente vergonzoso para el país, y bravo por el periodismo, que demuestra que lo que se hace desde la palestra de la comunicación nunca va a perder vigencia e importancia.