Hay fútbol. Durante toda la semana, el presidente de la Federación Boliviana de Fútbol, Fernando Costa, se mostró exultante en cuanto acto participó. Su felicidad se explica por el retorno de la competición profesional, aunque sea en un torneo amistoso, que supone sobre todo un desahogo para los expectantes equipos profesionales. Pero, la felicidad del ‘presi’ tiene más que ver con los acuerdos televisivos que ha suscrito para la difusión de los encuentros deportivos.
Lo importante, al parecer, es hacer caja. Con todos los problemas que arrastra el fútbol nacional, el foco de la dirigencia no se mueve de las negociaciones por los derechos televisivos. Será, ya adelantó Costa, uno de los puntos centrales en el próximo congreso de la Federación. Y está bien, pues la generación de ingresos es clave para la sostenibilidad de los clubs profesionales. Pero es insuficiente, ya que a la directiva federativa actual poco o nada les preocupa los problemas judiciales que arrastran desde la temporada pasada.
Proponen una salida hacia adelante y aumentar dos equipos más. Se pasaría de 16 a 18 equipos, sugiere el vicepresidente Edwin Callapino. Detrás de esta decisión, se quiere ocultar un problema mayúsculo generado por el club que preside un integrante de la directiva de FBF y que esconde la falsificación de edades, es decir documentos, de los jugadores. La lentitud para tratar este llamativo caso contrasta con la rapidez en la negociación con las teleoperadoras. Ya de por sí, deja claras las prioridades federativas. Y también evidencia las pocas ganas de actuar correctamente que caracteriza a nuestro mañoso fútbol.