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Cara a cara

Lunes, 27 de enero de 2025 a las 20:35

Las deportaciones masivas ordenadas por Donald Trump marcan el tenor que quiere darle a su segunda gestión. En apenas una semana, el tiempo que lleva en el cargo, ha expulsado de su territorio a 5.000 personas. La gran mayoría, más de 4.000, han sido entregadas a México. La polémica diplomática con Colombia, país que se negó a aceptar un avión de repatriados por las precarias condiciones en las que eran trasladados, ha alimentado un infundado debate. No se trata de una disputa ideológica entre izquierdas y derechas. 


En solo una semana, se han visto las dos caras de Trump. El negociador avezado capaz de alcanzar el acuerdo más difícil y el despiadado empresario que no tiempla con sus determinaciones. Sin demoras, ha asumido como prioridad el restablecimiento de la paz en Israel y Ucrania. Sus llamados al diálogo son un ejemplo de diplomacia proactiva. No solo convoca al encuentro, sino que anticipa las posiciones dialogantes de ambas partes para concretar los acuerdos. 


Nada queda de ese espíritu conciliador cuando de Latinoamérica se trata. Tanto Trump como su secretario de Estado, Marco Rubio, han olvidado el tacto diplomático con la región. Desde advertencias hasta amenazas directas conforman un discurso agresivo que pretende mostrar su posición de dominio en la región. Las deportaciones masivas son un ejemplo. Las arbitrarias tasas arancelarias son otra muestra. Y el enojo cuando recibe como respuesta su misma medicina, despierta al Trump caprichoso.

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