Tenía 80 años y una enfermedad de base. Tras la picadura de un mosquito, contrajo chikunguña, lo que agravó su salud hasta provocarle la muerte. El deceso de este hombre, la primera víctima fatal de chikunguña, fue confirmado este lunes, 9 de febrero por el Sedes Santa Cruz.
A diferencia del año pasado, cuando en enero apenas se habían confirmado dos casos, en el primer mes de esta gestión el Sedes registró 1.050 casos del mal. Y los enfermos siguen en aumento. Este lunes ya eran 1.398 los afectados. Pese a la cifra oficial, se cree que los enfermos de chikunguña son mucho más, pues mucha gente se está automedicando.
El chikunguña no se previene con vacuna; entonces, ¿qué hacer para evitar más contagios y para que la ciudad deje de estar cundida de mosquitos? Alcaldía, Gobernación, Ministerio de Salud y ciudadanos tienen participación clave en esta misión. Se requiere un plan agresivo de destrucción de criaderos de mosquitos; limpiar áreas verdes y canales; fumigar las viviendas en zonas donde se han reportado casos para el bloqueo del foco; organizar mingas en los hogares para que el vecino elimine los recipientes donde se acumula agua; hacer campañas dirigidas a ciudadanos para que aprenda a reconocer los síntomas y para que tome conciencia de que la vida de sus seres queridos está amenazada por el mosquito Aedes aegypti que se está reproduciendo en botellas, llantas y otros tachos que hay en la casa; y, entre otros, dar charlas a los alumnos para que la concienciación empiece a temprana edad.
(*) La autora es periodista