¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Clasificados

El periodismo no se doblega

Lunes, 06 de octubre de 2025 a las 04:00

    

En toda democracia madura, la libertad de prensa constituye un cimiento irrenunciable. Sin embargo, en la actual campaña electoral algunos candidatos han optado por un camino atrabiliario, hostil y falto de respeto hacia los medios de comunicación, intentando deslegitimar un oficio que no se arrodilla ante el poder. El periodismo existe para fiscalizar, interpelar y dar voz a la ciudadanía, no para complacer a los políticos. Pretender lo contrario revela una peligrosa inclinación autoritaria. 
En la fase previa a la primera vuelta, se intentó imponer una narrativa hegemónica a través del uso u abuso de encuestas de intención de voto. Cuando un sondeo mostraba datos distintos al patrón discursivo de campaña, el recurso inmediato fue atacar de manera maliciosa a El Deber, como si el mensajero tuviera la culpa de lo que reflejan los datos. Lo cierto es que quedó demostrado, ayer como hoy, que las elecciones no se ganan con encuestas, sino con votos. Pese a ello, se pretendió amedrentar a la prensa, olvidando que su deber es informar, contrastar y abrir el debate público.
Ya en la campaña por la segunda vuelta, los ataques subieron de tono. Sin pruebas, se acusó a varios medios de ser “vendidos”. ¿Vendidos a quién? ¿Con qué pruebas? Ninguna. Al contrario, alentado por un fallido asesor político, un candidato cerró las puertas a reporteros que, en el libre y pleno ejercicio del oficio más noble del mundo, buscaban cuestionar sus propuestas. Un aspirante que desprecia a la prensa carece de autoridad moral para hablar de democracia. Peor aun cuando sus seguidores impidieron la cobertura de actos públicos, reproduciendo escenas de intolerancia que recuerdan épocas oscuras. No hay gran diferencia entre quien apuntó su arma contra un camarógrafo en el caso Las Londras, el actual vicepresidente que estigmatizó a los periodistas como enemigos del régimen saliente, y estos candidatos que hoy atacan la libertad de expresión. 
Tampoco puede pasarse por alto la estrategia de responder con acusaciones de “guerra sucia” cada vez que los medios expusieron un pasado ominoso o desmintieron promesas electorales inaceptables. En las campañas, la primera víctima suele ser la verdad y la segunda la tolerancia. Ser honesto y respetuoso del adversario no parece rendir; en cambio, mentir, agredir y descalificar da réditos inmediatos. Así, en lugar de debatir ideas o aclarar inconsistencias, la salida fue atacar a la prensa para evitar el escrutinio ciudadano. 
A ello se suma la complicidad de ciertos operadores mediáticos que se autodenominan periodistas, pero que en realidad se han convertido en piezas de propaganda con micrófono. Gozan de fama y poder y, con muchas ganas, se prestan al juego de la tergiversación y la manipulación. La ética, para ellos, es palabra ajena. Esa degradación del oficio lastima tanto como el ataque directo de un político, porque confunde a la ciudadanía y desprestigia a quienes ejercen el periodismo con integridad. 
Ante estas conductas, lo que corresponde es una reflexión profunda, una autocrítica honesta y una conciencia social clara: sin prensa libre no hay democracia posible. Joseph Pulitzer lo advirtió: “Un periodismo cínico, mercenario, demagógico, en el mejor de los casos producirá un pueblo cínico, mercenario y demagógico”. Y Martín Caparrós recuerda que el periodismo, si es de verdad, incomoda.
El futuro democrático del país depende no solo del voto, sino de preservar los espacios de fiscalización y crítica. La libertad de prensa no es concesión de ningún candidato, es un derecho conquistado por la sociedad. Ninguna campaña electoral debería ser excusa para erosionarla. La prensa no se doblega ni ante la manipulación ni ante la intimidación. Porque, como dijo Kapuciski, “el verdadero poder es el de la palabra”. Y ese poder, en manos del periodismo, seguirá siendo un bastión de la democracia boliviana.

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Las notificaciones están desactivadas

Para activar las notificaciones: