Unas imágenes publicadas por Merelize Van Der Merwe en su página de Facebook indignaron a los defensores de los derechos de los animales. La mujer, de 32 años, compartió
dos fotos del regalo que le dio su esposo por San Valentín y por el que pagó $us 2. 100: el corazón de una jirafa que ella misma mató. A pesar del rechazo que generó la
publicación, Der Merwe defiende su actuación alegando que matar a la jirafa es
una forma de ayudar y salvar a las especies amenazadas en Sudáfrica, una
afirmación que ha sido desestimada por los conservacionistas. De acuerdo con información del
medio The Mirror publicada el 20 de febrero, la mujer comenzó a cazar
a los cinco años y ha matado hasta 500 animales, incluidos leones, leopardos y
elefantes. Además dijo al sitio que para ella los grupos de derechos de los
animales son una mafia a la que no respeta y defendió su postura
respecto a la caza. La mujer contó que desde el 2016
había buscado una jirafa negra de edad mayor para cazar como trofeo, pero ninguna
‘cumplía’ con sus expectativas. “Me encanta la piel y el hecho de que sea
un animal tan icónico para África, dijo. En 2017 dio con un espécimen que
lo consideró ideal pero uno de sus amigos cazadores mató al animal antes de que
ella pudiese ‘comprar’ la vida de la jirafa. Su ocasión llegó dos semanas
antes del más reciente San Valentín cuando un amigo se comunicó con ella para
decirle que tenía su jirafa deseada. Según el medio, el amigo de la
cazadora consiguió $us 2.118 para poder rastrear al
animal en medio de unos arbustos y ultimarla con balas. En las imágenes que
publicó se observa a la mujer posando con el cadáver de la jirafa y en otra con
su corazón. ¿Alguna vez se preguntó qué tan grande es el corazón de una
jirafa? ¡¡¡Estoy en la luna con mi regalo de San Valentín!!!, escribió. Van Der Merwe mencionó también
que planea usar la piel de su víctima de 17 años como alfombra y agregó que la
muerte del animal creó trabajo para 11 personas ese día y
mucha carne para los lugareños. Frente a las innumerables
críticas, la mujer aseguró al medio que “si se prohíbe la caza, los animales
perderán valor y desaparecerán. La caza ha ayudado a recuperar muchas especies
al borde de la extinción. Las únicas personas que protegen a estos animales son
los cazadores de trofeos. Mark Jones, de la
Fundación Born Free, dijo a The Mirror que las afirmaciones de los cazadores de
trofeos de que están preocupados por la conservación de la vida silvestre son
muy engañosas. La caza de trofeos no es una herramienta de conservación, ni aporta fondos importantes a las comunidades locales”. Por su parte, Elisa Allen, de Personas para el
Tratamiento Ético de Animales, señaló que “alguien que mata a otro ser
sensible, le corta el corazón y se jacta de ello, se ajusta a la definición de
sociópata. “Algún día, la caza de trofeos se incluirá como un signo de un
trastorno psiquiátrico, como debería ser hoy, agregó.